La libertad y las leyes
La preocupación de parte de los trabajadores y propietarios de medios de comunicación, ante el riesgo del uso político de la normativa, los ha llevado a enarbolar la "defensa de la libertad de expresión" como la razón de su lucha. Esta estratagema, si bien ha tenido cierto eco en aquellos...
La preocupación de parte de los trabajadores y propietarios de medios de comunicación, ante el riesgo del uso político de la normativa, los ha llevado a enarbolar la "defensa de la libertad de expresión" como la razón de su lucha. Esta estratagema, si bien ha tenido cierto eco en aquellos sectores contrarios al actual gobierno, a la fecha se torna insuficiente como para que se perciba alguna posibilidad de revisión de la normativa.
Empero, a la luz de los acontecimientos vividos en el último lustro, no se puede negar el protagonismo político que tuvieron algunos medios y comunicadores sociales. En muchos casos, se utilizó la libertad de expresión de forma irresponsable, amparados en su condición de comunicadores.
Es cierto que detrás de la defensa de la "libertad de expresión" los actores vinculados a los medios de comunicación son parte de una lucha por preservar "viejos privilegios", sin considerar que la igualdad ante la ley es uno de los pilares fundamentales de cualquier sociedad.
Desde una perspectiva teórico-doctrinaria, como expresa Sartori, estas aspiraciones incurren en el error de pretender "liberarse de las leyes", y que las leyes son limitantes de la libertad. Pero leer en las leyes una infracción de libertad es olvidar que las libertades en cuestión no son interiores sino relacionales, libertad entre individuos, grupos, organizaciones; y, entonces se trata de libertades que cuidan la coexistencia en libertad. Lo que quiere decir que la libertad de cada uno debe encontrar su límite (o, si se quiere, su no-libertad) en la reciprocidad, en el respeto de la libertad de los otros".
En cuanto al nexo que debiera existir entre libertad y ley, considera que, en la actualidad éste se encuentra gravemente debilitado por el positivismo jurídico, por la resolución de la legitimidad en legalidad y por los desarrollos degenerativos.
Por lo tanto, concluye, que es más importante que nunca replantearse la premisa de que la libertad es un producto de los derechos. La edificación de la libertad sobre la ley actualmente se cimenta en los derechos –del ciudadano, del hombre, en los derechos humanos-.
De esta forma, la democracia política, como acepción primaria de la democracia, vigente en el país, podrá ampliarse a la democracia social, la misma que revela una sociedad cuyo ethos exige a sus propios miembros, verse y tratarse socialmente como iguales.
* Docente de la UMSS, candidato a Doctor en Economía
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