EE.UU: Rechazo al statu quo

También asumida la trascendente derrota por Barack Hussein Obama, que se preveía fuera aún peor, ambos partidos pretenden, engañosamente, presentar sus votos como expresión de la “voluntad del pueblo”, en apoyo a una u otra formación y a la agenda política y legislativa que...

También asumida la trascendente derrota por Barack Hussein Obama, que se preveía fuera aún peor, ambos partidos pretenden, engañosamente, presentar sus votos como expresión de la “voluntad del pueblo”, en apoyo a una u otra formación y a la agenda política y legislativa que enarbolaron.Pero resulta que los electores no expresaron ninguna preferencia de un partido sobre otro, de acuerdo a las encuestas realizadas a boca de urna. Por el contrario, la mayoría reprobó a ambos con una opinión desfavorable prácticamente igual, entre 52 y 53 por ciento hacia republicanos y demócratas.Sin embargo, el próximo presidente de la cámara baja, John Boehner y el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, creen que la votada, según ellos, fue reducir el gasto y el tamaño del gobierno, disminuir impuestos y revertir parte de la reforma de salud. Es como una suerte de anticipo del retorno triunfal del conservadurismo político y social, derrotado en 2008 de forma tan apabullante como efímera.Casas especializadas en el análisis de sondeos, como Pew Research Center, sacan conclusiones diametralmente opuestas a los líderes legislativos republicanos, como la siguiente y que es básica: “el resultado de la elección de este año representa un repudio al statu quo, en lugar de un voto de confianza al Partido Republicano o una afirmación de apoyo a sus políticas”.Votadas o no las agendas políticas y legislativas, es claro que ambos partidos tienen desde ya la vista puesta en las presidenciales de noviembre 2012 y que para el partido del presidente Barack Hussein, la derrota electoral tiene implícito el derrumbe de las enormes expectativas sembradas en el electorado hace un par de años, paulatinamente desencantado por un gobierno con importantes aciertos, pero también con vacilaciones e inconsecuencias y que, en definitiva, sí fue capaz de evitar una segunda Gran Depresión y estabilizó la economía –pero “hay gente que no ha sentido progreso”, para decirlo en palabras del inquilino principal de la Casa Blanca--, mas nueve de cada 10 votantes consultados a pie de urna opinaron que la economía está en malas condiciones y son pesimistas sobre el futuro.La baja afluencia de votantes jóvenes y de color, una de las claves en los espléndidos triunfos demócratas de hace dos años, seguramente puede explicarse por la incapacidad del afroestadunidense para llevar a cabo la parte sustancial de un programa de cambio que sembró expectativas que aquí, en Utopía, se ponderaron hace un par de años como desmesuradas, ilimitadas. Ahora, a la distancia, puede observarse que no se correspondían con los espacios políticos e institucionales para materializarlos, y el statu quo, hoy presuntamente rechazado, las convirtió en inviables.


Más del autor