La democracia como lugar vacío
Hombre de polémicas y pasiones, en 1958 rompió con Castoriadis y abandona la militancia trotskista para volcarse íntegramente al estudio de lo político a través de la obra de Maquiavelo, Marx, Hannah Arednt, Alexis de Tocqueville y Eduardo Quinet. Escribió numerosos libros, entre ellos: La...
Hombre de polémicas y pasiones, en 1958 rompió con Castoriadis y abandona la militancia trotskista para volcarse íntegramente al estudio de lo político a través de la obra de Maquiavelo, Marx, Hannah Arednt, Alexis de Tocqueville y Eduardo Quinet. Escribió numerosos libros, entre ellos: La invención Democrática (1981) y Tiempo Presente (2007).
Lefort fue a la vez el pensador del totalitarismo y la democracia. El totalitarismo, concepto que ayudó a forjar junto a Hannah Arednt, no era algo ajeno a la democracia dado que se presenta como su superación. El totalitarismo pretende resolver los problemas de la democracia a través de la creación del pueblo "Uno", una entidad política sin fisuras ni conflictos, un espacio de poder donde las contradicciones han sido completamente trascendidas.
En cambio la democracia no aspira a superar la "división originaria de lo social" (idea que Lefort toma de Maquiavelo), es una experiencia de la política radicalmente nueva en la medida en que contiene la división y el conflicto social y, por tanto, está permanentemente signada por la pérdida de certidumbre. La democracia sólo puede ser experimentada como indeterminación primordial puesto que convierte al poder en un "lugar vacio" que ninguna fuerza política puede ocupar de manera definitiva. La democracia, en suma, más que un régimen político caracterizado por ciertos rasgos institucionales (estado de derecho, elecciones, etc.) es una forma de sociedad "en busca permanente de su propio fundamento".
En el pensamiento de Claude Lefort, lo político involucra un doble movimiento, de revelamiento y ocultamiento, del modo de institución de la sociedad. El poder tiene la magia de "revelar" o "poner en escena" a la sociedad, ordenando y dando sentido a la "división originaria", pero también tiene la magia de ocultar el principio de esa división. Pensar lo político involucra pues reflexionar sobre las formas simbólicas e imaginarias de instituir la sociedad.
* Jorge Komadina Rimaza Sociólogo e investigador. [email protected]/ www.uramanta.org


