Cuidado con los expertos
O sea que, parodiando un poco a los gringos que decían que "Si a la General Motors le va bien a los Estados Unidos le va bien", nosotros debemos convencernos que si a las empresas petroleras trasnacionales les va bien, debe ser porque a Bolivia le está yendo mal. Establecer quienes son los...
O sea que, parodiando un poco a los gringos que decían que "Si a la General Motors le va bien a los Estados Unidos le va bien", nosotros debemos convencernos que si a las empresas petroleras trasnacionales les va bien, debe ser porque a Bolivia le está yendo mal.
Establecer quienes son los responsables de esta situación (o más bien los irresponsables que ponen en peligro el abastecimiento interno de gas y su industrialización) demanda tiempo y paciencia, pero algo se tiene que hacer entretanto para que la situación no empeore.
Este mes, precisamente, y en Tarija, está anunciado el Segundo Foro Internacional del Gas, de cuya primera versión, el año pasado, solamente recordamos pasajes a esta altura notoriamente irrelevantes. En cambio, el presidente de YPFB, Carlos Villegas, que por todos los indicios hace un año ya sabía que se venía un serio problema con las reservas de gas, en su intervención en ese foro (programada como acto "central", además) se calló en siete idiomas sobre el asunto.
Sintomáticamente, varios de quienes intervinieron pusieron énfasis en la importancia de "estimular las inversiones" para explotación, como si lo que tuviéramos fuera gas de sobra y solamente nos hicieran falta dólares para sacarlo rápido, como sea.
Hay varios "expertos" aún actuando hoy, que justificaron la "Capitalización" gonista con un embustero aumento de las reservas, Esos mismo hoy claman por justificar mayor entreguismo en base a la disminución de las reservas de gas, preocupados más por el mercado externo que por Bolivia. Es probable que esos "expertos" asistan al anunciado foro. No se pierden uno.
Y todo esto cuando todavía está en salmuera una nueva Ley de Hidrocarburos, para la cual con toda seguridad las corporaciones petroleras trasnacionales (el cártel, pues) seguramente ya tienen su artillería preparada. La oficina jurídica Davenport, en Nueva Cork, que nosotros sepamos no se ha cerrado y como ella hay otras dispuestas a construirles teorías, leyes y alegatos a sus poderosos clientes. Siempre las hubo y Bolivia en varias oportunidades ya fue la víctima.
Como alertan algunos analistas no enrolados en el equipo de expertos "se trata de generar un sentimiento favorable en la opinión pública nacional a la inexistente inversión externa entregando al poder petrolero millones de hectáreas de nuevas áreas petroleras, con bajo riesgo y haciendo pagar al país los costos de esta nueva etapa exploratoria, como sucedió con la Capitalización".
Entretanto, por elemental sentido común, no debemos permitir que los burócratas de siempre avancen en sus negociaciones para amarrar más aún la exportación de un gas, que ni siquiera estamos seguros de tener.
Para eso, más que expertos, se necesita una vez más la acción de las organizaciones sociales. Del pueblo, pues.


