Oleocracia o patria
El párrafo completo es así:“Los recursos naturales no renovables son el pan de hoy y el hambre de mañana. Esta cualidad dual de la explotación de los recursos minerales, que hoy los pueblos coloniales y las naciones dependientes conocen y sufren inmemorialmente, han comenzado a entenderla,...
El párrafo completo es así:“Los recursos naturales no renovables son el pan de hoy y el hambre de mañana. Esta cualidad dual de la explotación de los recursos minerales, que hoy los pueblos coloniales y las naciones dependientes conocen y sufren inmemorialmente, han comenzado a entenderla, también, aunque muy a pesar suyo, los que siempre se beneficiaron de sus efectos: los países colonialistas y los que les suceden en la práctica del neocolonialismo”.El contexto en el que Marcelo escribió eso fue el exilio, en el año 1974, cuando desde fuera del país le pidió al dictador Hugo Banzer que la permitiera regresar a Bolivia, para probar, aquí, la gravedad del convenio de venta de nuestro gas que los gobiernos boliviano y brasileño de entonces se aprestaban a firmar. Banzer, por supuesto, se lo negó.Eso está relatado por su viuda, María Cristina de Quiroga, quien hizo la presentación del libro Oleocracia, que finalmente tuvo que ser editado en México, porque la resistencia de Banzer a las denuncias de Marcelo Quiroga se extendió más allá del asesinato de éste por las huestes del dictador Luís García Meza, y hay hechos y complicidades que todavía no están plenamente aclarados, aunque la posibilidad de recuperar los restos de Quiroga Santa Cruz está aproximando cada vez más la claridad inexcusable del asunto.En el libro que comentamos, Marcelo se focaliza en la información sobre reservas de gas, anticipando sus prevenciones por el manejo irresponsable de esos volúmenes y el peligro de que Bolivia no solamente quede sin gas para industrializarlo (que era algo por lo cual Marcelo siempre luchó), sino inclusive para sus necesidades primarias. Eso sin contar los efectos perniciosos de incumplir contratos de exportación, suscritos en forma irresponsable.Ese libro de Marcelo tiene la profundidad y el compromiso patriótico de toda su obra, que tuvo su apogeo en 1.969, con nacionalización de los recursos turbiamente entregados a la Gulf Oil, reivindicación histórica de la dignidad nacional, en la cual Quiroga Santa Cruz fue el indiscutido protagonista.Hecho que no le perdonaron, por cierto, porque no solo lo torturaron y victimaron el 17 de julio de 1980, sino que hicieron desaparecer sus restos hasta ahora, con una sevicia y una perversión incalificables.Esa enajenación del gas boliviano, a la cual Marcelo se opuso documentando explícitamente sus peligros, finalmente se hizo y hasta ahora nos quedamos solamente con la carnada que ese 24 de mayo de 1974 nos ofreció Brasil entonces a cambio: “La implementación de un polo industrial de desarrollo en la zona sudeste de Bolivia”.Siderurgia, petroquímica, generación de energía eléctrica. Todo eso prometió Brasil, con tal de llevarse el gas. ¿Dónde está?Y que no digan que no fuimos advertidos. Marcelo lo hizo con admirable oportunidad.


