La nacionalización de las minas
Su razonamiento, además, tenía un elemento de juicio y de experiencia vivida que provenía de lo acontecido con Busch y Villarroel; no se trataba solamente de cumplir la base esencial del programa de la Revolución Nacional, sino de romper históricamente, el factor más difícil y consistente...
Su razonamiento, además, tenía un elemento de juicio y de experiencia vivida que provenía de lo acontecido con Busch y Villarroel; no se trataba solamente de cumplir la base esencial del programa de la Revolución Nacional, sino de romper históricamente, el factor más difícil y consistente de la explotación neocolonial de Bolivia y, lo más determinante: no podía sostener el poder y avanzar en sus realizaciones si esta bandera de liberación nacional no se la ejecutaba cualquiera que fuera el costo político de tan audaz medida el cual, jamás sería tan alto, si incumpliese esta decisión de construir la Nación de verdad y fundar una democracia real. El mayor acontecimiento de la historia republicana de Bolivia, constituía en lo político el anhelo de todo un pueblo que sabía lo que hubo significado la hegemonía del poder minero; la transferencia de las empresas mineras al dominio de la nación, significó la aniquilación de la estructura más vigorosa y potente que existió en la economía imperialista de ese tiempo. La riqueza monstruosa de los tres barones del estaño-que provenía de una de las fuerzas de trabajo más baratas del planeta-ha determinado la destrucción de la soberanía de Bolivia, la anulación de los poderes públicos, la sumisión absoluta y total del país al interés de las empresas mineras. En el seno del gobierno, del parlamento, la Justicia, la educación, la prensa, los políticos, instituciones públicas, fuerzas armadas, durante cincuenta años, imperó el interés de la minería negando todo derecho al pueblo boliviano y la Patria y, negando la soberanía de la república. La defraudación de impuestos, la corrupción permanente, la falsificación y el fraude de la soberanía boliviana, de la nacionalidad boliviana, hicieron que gracias al poder minero, la Patria dejara de ser Patria y fuere un feudo, ese era el régimen de negación del país, régimen que se sostenía mediante la injusticia y la violencia. La preponderancia del poder minero-superior a la del propio Estado-asfixiaba al conjunto de la nación; la Nacionalización, la más cara y legítima conquista, era indispensable y vital para la nación boliviana. Al revertirse las minas a su genuino dueño, implicó para los bolivianos el alejamiento definitivo de la opresión extranjera, la defunción de la Rosca y, por consiguiente, el logro del destino perseguido por un pueblo que se desangró y que amasó su suerte con sangre, lágrimas y cadáveres. El más alto y el más grande sentido que tuvo este hecho heroico de la Nacionalización de las Minas, fue la liquidación de la Rosca minero-feudal o sea la cesación del poder siniestro y tenebroso que estuvo infiltrado en todos los órdenes de la vida boliviana. Bolivia recuperó su condición de Nación libre y soberana económicamente. Tarija, 31 de octubre 2010


