Ojo a California

Fue en Washington, en 1919, el senador era Michael Volstead y la "nueva era" a la que se estaba refiriendo era el inicio de la prohibición, o entrada en vigencia de la "Ley Seca" que en vez de lo que Volstead anunciaba lo que hizo fue desatar una criminalidad organizada que casi acaba con la...

Fue en Washington, en 1919, el senador era Michael Volstead y la "nueva era" a la que se estaba refiriendo era el inicio de la prohibición, o entrada en vigencia de la "Ley Seca" que en vez de lo que Volstead anunciaba lo que hizo fue desatar una criminalidad organizada que casi acaba con la sociedad estadounidense. Hace rato que se derogó esa ley que prohibía la fabricación, el comercio y el consumo de cualquier tipo de alcohol, pero la criminalidad organizada aún existe y cada vez se fortalece, principalmente por medidas prohibicionistas, que no eliminan la demanda y solo penalizan la oferta. Paradójico, para quienes se consideran a si mismos casi feligreses de la teología del mercado total.

Todo ese preámbulo, porque pasado mañana, en California, se someterá a referendo la legalización de la producción, comercio y consumo de marihuana, una de las sustancias psicotrópicas "clásicas", que en las últimas décadas ha provocado conflictos sociales, políticos y económicos de alta intensidad, especialmente en nuestros satanizados países del sur.

Cuando aludimos a estos temas es muy útil refrescar lo que sucedió en Estados Unidos con su famosa Ley Seca (que inspiró entre otras cosas muchísimas películas) El consumo de alcohol no sólo subsistió, sino que continuó de forma clandestina y bajo el control de feroces mafias. En vez de resolver problemas sociales tales como la delincuencia, la Ley Seca había llevado el crimen organizado a sus niveles más elevados de actividad como nunca antes se había percibido en los EEUU. Antes de la prohibición había 4.000 reclusos en todas las prisiones federales, pero en 1932 había 26.859 presidiarios, síntoma que la delincuencia común había crecido gravemente, en vez de disminuir.

Si el referendo en California, pasado mañana, llega a aprobar que se despenalice la marihuana, menudo enredo internacional el que se desatará. No es un secreto que el consumo de marihuana generalmente encausa hacia el consumo de sustancias más "duras". Además, eso de "duras" o "blandas" es una clasificación espuria de los psicotrópicos, porque no tiene respaldo científico. Mucho más duras son sustancias de venta libre en Estados Unidos, como son los ansiolíticos, antidepresivos, somníferos y basura química semejante.

¿En qué quedará la tan pregonada "guerra contra las drogas", que ha demostrado hasta la saciedad su inutilidad?

De todas maneras, cualquiera que sea el resultado del referendo californiano, generará problemas difíciles de predecir. Y nos guste o no nos guste, como países periféricos que aún somos y seremos mientras no hagamos nuestra "insubordinación fundante", nos tocará sufrir directamente esos problemas.


Más del autor