Fariseos del milenio
Llamaron a la reunión Cumbre del Milenio y cuando han pasado diez años de haberse fijado esos objetivos, sintetizados en un decálogo, es oportuno que los revisemos, veamos cuánto se cumplió y si tiene sentido seguir hablando de ellos, o como suele suceder después de la primera semana de...
Llamaron a la reunión Cumbre del Milenio y cuando han pasado diez años de haberse fijado esos objetivos, sintetizados en un decálogo, es oportuno que los revisemos, veamos cuánto se cumplió y si tiene sentido seguir hablando de ellos, o como suele suceder después de la primera semana de cada año con los “buenos propósitos”, nos olvidemos de ellos… hasta el año siguiente.El objetivo uno era (es) erradicar la pobreza extrema y el hambre. Hoy no solamente el hambre sigue segando miles de vidas, principalmente en los países periféricos, tercermundistas o subdesarrollados, sino que hay temor de que la presente crisis del capitalismo (recesión, deflación, o como la diagnostiquen) esté haciendo aumentar el número de hambrientos.Precisamente hace pocos días, por aquello del protocolo de los “días mundiales”, la FAO, que es el organismo encargado del tema, declaraba que ya no son mil millones los hambrientos en el mundo sino… sólo 965 millones. No especificó si los de la diferencia ahora están alimentados o simplemente se murieron de hambre.Complementando con ese objetivo crucial, se dijo entonces que había también que Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas que sufren hambre; reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas cuyos ingresos son inferiores a un dólar diario y además conseguir pleno empleo productivo y trabajo digno para todos, incluyendo mujeres y jóvenes. Cualquier comentario suena a sarcasmo.No nos alcanzaría este espacio para comentar a fondo cada uno de los diez objetivos propuestos y hasta ahora frustrados. Por eso, mencionemos solamente los más importantes: Lograr la enseñanza primaria universal.- Un objetivo con beneficios cuestionables, mientras no se le quite a la educación ese férreo euro-centrismo, tan atinadamente diseccionado y criticado por el infructuoso intento de crear una “pedagogía nacional” como la que propugnaba Franz Tamayo.Promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer. Este objetivo viene siendo buscado, con intensas luchas de por medio, desde mucho antes de que existiera la ONU. Algo se ha avanzado, en algunos países y en el nuestro felizmente algo del cambio se nota. Pero falta mucho, muchísimo más.Reducir en dos terceras partes, entre 1990 y 2015, la mortalidad de niños menores de cinco años. Muy ambicioso el objetivo. Muy irrealizable también.Pero donde más se nota el farisaísmo es en aquellos objetivos que se refieren al medio ambiente, que dicen poco más o menos esto: Garantizar el sustento del medio ambiente. Incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales y reducir la pérdida de recursos del medio ambiente. Con este lindo complemento – establecido con fecha fija y todo - : Haber reducido y haber ralentizado considerablemente la pérdida de diversidad biológica en 2010.Definitivamente, está haciendo falta un nuevo orden internacional.


