Nuestras Malvinas

con total desprecio por los derechos, las soberanías e inclusive por las vidas humanas. Y como en toda guerra, en la de las Malvinas no hubo ganador, sino dos perdedores.   La junta militar argentina tenía la economía de su país hundida por la deuda y por la corrupción. Leopoldo Galtieri,...

con total desprecio por los derechos, las soberanías e inclusive por las vidas humanas. Y como en toda guerra, en la de las Malvinas no hubo ganador, sino dos perdedores.

 

La junta militar argentina tenía la economía de su país hundida por la deuda y por la corrupción. Leopoldo Galtieri, al ponerse a la cabeza de ese precario gobierno no tuvo más ocurrencia que ocupar las islas y dar pie a la guerra.

 

Margareth Tatcher, como primera ministra de Gran Bretaña no estaba mejor que Galtieri, porque su fundamentalismo neoliberal no despertaba entusiasmo en ninguna parte y era muy probable que no le reeligieran. En esas estaba cuando recibió la noticia del desatino de Galtieri, que le cayó como anillo al dedo.

 

Y la guerra se hizo. Una guerra que costó la vida de 655 argentinos y 255 soldados británicos. Y que reforzó colateralmente un neoliberalismo que ya está costando muchísimo más, especialmente a las naciones de la periferia.

 

Han pasado 18 años y Gran Bretaña sigue ahí, pero ahora con la expectativa de que alrededor de las antes subestimadas islas exista petróleo, que con el avance de la explotación submarina es ahora de explotación viable.

 

Si eso se confirma, quedará esa punta de lanza colonialista británica en las entrañas latinoamericanas (sin la que la OEA nunca haya dicho nada sobre eso, por supuesto).

 

Por eso, en el Congreso Latinoamericano que comentamos al comenzar se resolvió que es imprescindible hacer todo lo que esté al alcance para elevar los costos de la ocupación británica en Malvinas y hacer inviable todas las actividades económicas que los ingleses emprendan en los archipiélagos australes o en sus aguas adyacentes.

 

Porque –dicen – “hemos observado con preocupación que a través de la entrada en vigencia del Tratado de Lisboa, el 1 de diciembre de 2009, Gran Bretaña logró que nuestras islas Malvinas formaran parte de lo que ellos denominan la “región ultraperiférica de la Unión Europea”.

 

Así, los 27 miembros de la Unión Europea se hicieron cómplices y garantes de la usurpación británica en Malvinas y Gran Bretaña consiguió de esa forma europeizar la ocupación de ese territorio.

 

Los participantes en ese Congreso Latinoamericano (donde estuvo el ex ministro Andrés Soliz Rada representando a Bolivia) formularon pedidos concretos a los gobiernos de Brasil, Uruguay y Chile, para que dificulten las operaciones británicas en la zona, con medidas adoptadas en el contexto de Unasur.

“Porque no es posible seguir tolerando el colonialismo en nuestro Continente, la recuperación de Malvinas es un paso decisivo para la definitiva emancipación de la América Latina”.

 

Y tienen toda la razón.


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