El “ultimátum” de los contrabandistas

Los gremialistas, reunidos en Santa Cruz consideraron las reformas introducidas a la Ley de Aduanas y las rechazaron de plano. “Gremialistas”, “minoristas” y otros intermediarios del contrabando mostraron claramente el poder adquirido a partir de los gobiernos neoliberales que...

Los gremialistas, reunidos en Santa Cruz consideraron las reformas introducidas a la Ley de Aduanas y las rechazaron de plano. “Gremialistas”, “minoristas” y otros intermediarios del contrabando mostraron claramente el poder adquirido a partir de los gobiernos neoliberales que convirtieron a Bolivia en una gran zona franca a donde llegan mercaderías con mínimos controles.

El neoliberalismo y sus políticas de dejar hacer y dejar pasar, promocionaron el levantamiento de enormes ferias del contrabando que en Santa Cruz, se llama “Barrio Lindo”, “La Cancha” en Cochabamba y la “Huyustus” en La Paz. Estos supermercados existen en toda Bolivia. Allí se comercializan, computadoras, televisores, aparatos electrónicos de última generación, ropa de moda, todos ingresados al país burlando el control aduanero o con su complicidad, lesionando severamente las recaudaciones impositivas.

Estos comercializadores están inscritos en el régimen simplificado, lo que les inhibe de facturar. Ante la renta interna, son poseedores de pequeños puestos con mínimo capital. Pero la realidad les muestra como poderosos comerciantes con enormes capitales y jugosas ganancias. Los “palos blancos” del contrabando culminaron su encuentro al grito de “¡gremialistas de pie, nunca de rodillas!”, “¡referéndum revocatorio para Evo!”. Se debe entender que si el gobierno no permite el libre contrabando, éste debería ser derrocado mediante consulta nacional.

Los líderes del ultimátum, Francisco Figueroa y Jesús Cahuana, poseedores de pequeños “puestitos” en La Paz y Santa Cruz, son los promotores de la revuelta. La realidad demuestra que ambos viven, en lujosas y costosas mansiones en exclusivas zonas de La Paz y Santa Cruz. No es delito progresar, si el ascenso llega por las vías legales y el pago de impuestos al Estado se cumple. Nadie está en contra, si estos dirigentes lograron exitosas carreras en el comercio y ascendieron de vendedor de botones e hilos para costurar en las calles paceñas o comercializador de tomates en el mercado La Ramada.

Estos dirigentes y sus miles de afiliados, seguirán concurriendo a sus “puestitos” conduciendo sus costosas y modernas movilidades para ampliar ganancias y arcas personales, si lo hacen con el pago de impuestos nadie les molestará y el Estado quedará agradecido por las facturas que tienen obligación de entregar.

Pero ese no es caso. Los gremialistas acaban de amenazar con levantar firmas para revocar al gobierno, si sigue combatiendo al contrabando. Parece anecdótico, pero la realidad es esa. Pretenden conspirar a favor de la ilegalidad.

El ampliado exige que en las zonas secundarias se permita prevalecer la libre circulación de mercaderías, sin que la Aduana, retenes o trancas interrumpan el libre intercambio de mercancías, dando plena vigencia a las importaciones ilegales. Son pocas las voces de respaldo a las intenciones del Estado.


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