Crónica política de la semana
“Pesadilla democrática” antes del primer aniversario de Paz
El pulso en Diputados viene a coronar una semana marcada por la filtración de nuevos audios verificados y la creciente amenaza del equipo de inteligencia acusado de robar la caja fuerte de Marset que puede arruinar su causa
Queda una semana para que el gobierno de Rodrigo Paz y el vicepresidente Edmand Lara celebren el primer aniversario de su toma de posesión, un año frenético y sin cuartel, tanto que cualquier evaluación se hace a título provisional.
Por ejemplo, el martes el periodista Raúl Peñaranda presentaba el libro “Factor Cerimedo”, una investigación sobre el auge y caída del “asesor principal” de Rodrigo Paz que ascendió de capitán general de los ejércitos de desinformación en redes de campaña a estratega comunicacional y cardenal Richelieu del gobierno para convertirse después en imputado por tentativa de feminicidio, pero el lunes parecía convertirse en apenas el primer capítulo de una novela todavía en producción.
La causa fueron dos audios. Uno, en el tono habitual de camaradería con la primera dama, María Elena Urquidi, el asesor le pedía que le diera un toque al Ministro de Hidrocarburos recién nombrado, Marcelo Blanco, porque al parecer le estaba dando demasiada cancha a Óscar Mario Justiniano con nombramientos y demás. Película habitual – verificada por Chequea Bolivia y Joaquín Martela – donde no se identifica algún delito concreto, pero da cuenta de la dinámica.
El segundo era ya del género de terror: Erick Correa González, alto cargo en inteligencia acusado por Nadia Beller de trabajar para Fernando Cerimedo e informarle puntualmente sobre la tentativa de feminicidio, se conectaba desde la clandestinidad con Correo del Sur y les mostraba un audio por demás elocuente: El coronel Óscar Moreno, el viceministro Ernesto Justiniano y el ministro de Gobierno Marco Antonio Oviedo, supuestamente, acordaban una cita para “entregar” el botín sustraído de casa del narcotraficante Sebastián Marset el día de su detención en marzo.
Marset fue enviado a Estados Unidos y aquella detención dio un vuelco total a los “equilibrios” en el país, pero el detalle “criollo” de vaciar la caja fuerte, incluyendo un teléfono clave en la investigación que después se aportó y que la defensa de Marset quiere anular por haberse roto la cadena de custodia ha convertido el “hito” en un todos contra todos. El director nacional de Inteligencia, Juan Ferrufino, ya fue remitido a prisión de forma preventiva mientras que Correa y Moreno se mantienen en la clandestinidad. Para Beller los tres sindicados siguen vinculados de una u otra forma con Cerimedo. Por otro lado, se puede presuponer que ese equipo no solo tiene acceso a las grabaciones de las conversaciones de Cerimedo con diferentes miembros del Gobierno, sino también al celular de Marset cuestionado por su defensa en Estados Unidos.
Fuentes ligadas a la diplomacia advierten que el impase de las maletas y el teléfono ha dejado mal parado al gobierno de Paz Pereira en el marco del Escudo de las Américas, que ya operó para precipitar la caída del Fiscal General Roger Mariaca. Estados Unidos sigue guardando el nombre de al menos siete autoridades sancionadas (sin entrada a Estados Unidos) por vínculos con la corrupción y el narcotráfico. Esta situación también es vista como chantaje en determinados foros.
La respuesta política por cierto al asunto de los audios de Cerimedo sigue en el tono infantil de “que se investigue” mientras se pone en tela de juicio la credibilidad hablando de manipulación e Inteligencia Artificial. Las verificadoras no han encontrado ningún rastro, pero la respuesta del Fiscal General interino Armando Urioste es el complemento perfecto a la versión del gobierno: “No hay denuncia” y “no hay tecnología”, incluyendo en esto al mostrado por Erik Correa, que Urioste además exculpa al tratarse de un prófugo. Eso sí, creó una comisión de ciberseguridad para ver qué se puede hacer.
El frente político
Mientras se enrarecía el frente “jurídico-policial”, el político no ha ido a mejor. El porte autoritario se va asentando entre los ministros y se extiende hacia otros colaboradores. Tocaba renovar cámaras y aunque los jefes de los partidos con bancadas mayoritarias – Tuto Quiroga con Libre y Samuel Doria Medina con Unidad – han endurecido el tono y la crítica contra el gobierno, lo cierto es que en la Asamblea todo pasa sin mayor problema, por lo que la discusión sobre la conformación de las Directivas tenía más que ver con la galería que con plantear liderar un cambio de rumbo desde la institución legislativa.
Diego Ávila lo tuvo fácil para renovar la presidencia en el Senado. Hombre de la más estrecha confianza de Rodrigo Paz y que se ha mostrado leal y dispuesto a todo, sumó 28 votos de 36 para seguir siendo el guardián de las espaldas de Paz y el mediador con Lara.
Otra cosa fue diputados, donde el propio PDC se había partido, y Roberto Castro tuvo que emplear toda la fuerza institucional para acabar reeligiéndose sin siquiera someter a votación su plancha. Casi nada.
El frente económico
Es posible que los diputados y senadores peleen nomás por uno o dos asesores y uno o dos espacios más en el vehículo oficial, pero lo cierto es que la agenda legislativa que viene va a ser clave porque el “frente económico” está de verdad complejo, y más allá de que los movimientos sociales se hayan quedado sin músculo desde los 53 días, las clases medias empiezan a sentir una presión insoportable.
Tanto que el Ministerio de Economía ha incluido once mil millones de bolivianos para la subvención a los combustibles en el mismo Presupuesto General del Estado en el que le prometió al FMI que no destinaría ni un peso. No se conoce la estrategia. Es posible que solo se estén ganando dos meses más de tiempo mientras se adecúa el decreto y se cruzan los dedos para que el barril de petróleo baje; o es posible que se haya negociado con el FMI, o que simplemente se prevea no cumplir. El programa no incluye sanciones como tal, pero sí vincula cada libramiento a alcanzar las metas y cumplir los compromisos. El programa es de 1.900 millones de dólares de los que se ha librado apenas un 10%.
Mientras tanto, los datos siguen empeorando: se destruye más PIB del previsto, cierran empresas, crece el desempleo, se corta el grifo del crédito y caen las importaciones, que en Bolivia es termómetro de la actividad económica.
La semana entrante Paz se va a España a una Cumbre Iberoamericana que venía perdiendo interés de forma progresiva e irreversible y que se puede convertir, además, en una especie de respaldo velado a Pedro Sánchez, enemigo número 1 del Escudo de las Américas.








