El presidente busca relanzar la relación con Chile
Mar, narco, migración y salud buscan espacio en la agenda Kast - Paz
Analista advierte que la apertura económica no debe implicar renunciar a la reivindicación marítima y plantea revisar asuntos pendientes como el Silala, la movilidad humana y el caso de las “narcomaderas”
El presidente de Chile, José Antonio Kast, llegará a La Paz este viernes 16 de octubre para reunirse con su homólogo boliviano, Rodrigo Paz Pereira, en una visita de Estado que busca abrir una nueva etapa en la relación bilateral entre dos países que, tras sus cambios de gobierno, han quedado alineados bajo el Escudo de las Américas impulsado por Donald Trump. La agenda oficial contempla 11 puntos y la firma de acuerdos en comercio, integración económica, energía y cooperación fronteriza, en un acercamiento que ambos gobiernos presentan como una oportunidad para transformar una relación marcada por décadas de desconfianza en una plataforma de desarrollo compartido.
El encuentro se produce en un momento relevante: Bolivia y Chile mantienen relaciones consulares y mecanismos de diálogo, pero no han restablecido plenamente las relaciones diplomáticas a nivel de embajadores desde la ruptura de 1978. El Gobierno de Paz ha anunciado que buscará avanzar progresivamente hasta recuperar ese nivel de representación.
Para Fernando Torres Gorena, director ejecutivo del Observatorio de Política Exterior Boliviana (OPEXBOL), la visita representa una oportunidad para reconstruir la confianza sin confundir pragmatismo económico con abandono de los intereses históricos del país.
El presidente boliviano ha defendido la necesidad de priorizar la relación económica y comercial, con el argumento de que la integración debe generar oportunidades concretas. También ha señalado que la reivindicación marítima continúa formando parte del espíritu nacional, aunque considera necesario abrir una dinámica diferente con el vecino.
Una relación sin embajadores desde 1978
La distancia diplomática entre ambos países tiene una historia extensa. Tras el Tratado de Paz y Amistad de 1904, que estableció el marco territorial vigente, las relaciones atravesaron distintos ciclos de acercamiento y ruptura. En 1975, los gobiernos de Hugo Banzer y Augusto Pinochet restablecieron relaciones diplomáticas mediante el proceso de Charaña, pero el acercamiento fracasó y Bolivia rompió nuevamente relaciones en 1978.
En las últimas décadas hubo intentos de normalización. La agenda de los 13 puntos, impulsada en 2006, abrió conversaciones sobre el tema marítimo, integración fronteriza, comercio y recursos hídricos. Ese proceso perdió impulso después de que Bolivia llevara su demanda marítima a la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en 2013.
En 2021, ambos países acordaron una hoja de ruta con temas de comercio, libre tránsito, límites, cooperación policial, control del contrabando, medioambiente y recursos hídricos. En enero de 2026 firmaron un memorándum para profundizar la cooperación económica, turística y fronteriza, mientras que en abril sus cancilleres reafirmaron la voluntad de avanzar hacia la normalización diplomática. La visita presidencial busca convertir ese trabajo técnico en compromisos políticos de mayor alcance.
El mar sigue en la agenda, aunque cambió el escenario jurídico
Uno de los puntos sensibles es cómo compatibilizar el acercamiento con la reivindicación marítima boliviana. El 1 de octubre de 2018, la CIJ determinó que Chile no había contraído una obligación jurídica de negociar un acceso soberano al océano Pacífico para Bolivia. Sin embargo, la Corte precisó que su fallo no impedía que ambos países continuaran el diálogo de buena vecindad para abordar la situación de mediterraneidad boliviana.
Torres Gorena sostiene que ese fallo no extingue la reivindicación histórica de Bolivia y que el país no debe renunciar a ella. A su juicio, la nueva etapa debe servir para construir una relación bilateral equilibrada, en la que el comercio y la cooperación avancen sin que la cuestión marítima quede descartada por razones de conveniencia inmediata.
El experto también plantea prestar atención al Silala. En diciembre de 2022, la CIJ resolvió la controversia sobre el uso de sus aguas y reconoció la soberanía boliviana sobre los canales artificiales situados en su territorio, así como la facultad de Bolivia de decidir sobre ellos. Torres Gorena propone avanzar en medidas técnicas y ambientales para la gestión compartida del recurso y la restauración gradual de los bofedales.
Comercio, energía y conectividad fronteriza
La agenda anunciada por el Ejecutivo incluye interconexión eléctrica, transporte de hidrocarburos, modernización de acuerdos comerciales, conectividad digital y mejoras en los pasos fronterizos. También aparecen oportunidades para impulsar el transporte binacional y proyectos de integración física que llevan años pendientes.
Entre las propuestas mencionadas por Torres Gorena están reactivar el ferrocarril Charaña-La Paz, mejorar el mantenimiento de los hitos fronterizos y seguir negociando la reversa del oleoducto Sica Sica-Arica. La concreción de estos proyectos dependerá de acuerdos técnicos, inversiones y compromisos que sobrevivan a la visita presidencial.
El internacionalista considera igualmente prioritario revisar los mecanismos de movilidad humana. Aunque durante el gobierno anterior se suscribieron acuerdos de cooperación migratoria y contra el contrabando, recuerda que algunos fueron observados por la Defensoría del Pueblo y organizaciones de derechos humanos. En su criterio, la cooperación fronteriza debe combinar control del delito con garantías para las personas migrantes.
También propone avanzar en una red de atención de urgencias transfronterizas y mejorar el seguimiento de embarazos en zonas limítrofes, donde el acceso a servicios médicos especializados puede ser difícil.
El caso maderas, una prueba para el acercamiento
La visita llega, además, bajo la presión del denominado caso “narcomaderas”. En junio, autoridades chilenas informaron sobre la retención en el puerto de Arica de cerca de 1.100 toneladas de madera boliviana, después de reportar el hallazgo de sustancias ilícitas presuntamente impregnadas en parte del cargamento. La Fiscalía boliviana abrió investigaciones en varios departamentos, mientras empresas y representantes del sector forestal cuestionaron las consecuencias económicas y reputacionales de las acusaciones.
El caso sigue abierto y las responsabilidades deben establecerse mediante pruebas y procedimientos legales. No obstante, ya se ha convertido en un asunto político y comercial. A comienzos de octubre, senadores bolivianos se reunieron con el fiscal regional de Arica para pedir información y solicitar que se detenga la destrucción de la madera mientras se esclarecen los hechos.
Torres Gorena considera que el tema debe abordarse en la agenda bilateral, junto con la lucha contra el contrabando, el narcotráfico, la trata de personas y el tráfico de vehículos por pasos ilegales. Para Bolivia, el desafío es exigir claridad y garantías para sus exportadores sin debilitar la cooperación contra el crimen organizado.
La visita de Kast será, en definitiva, una prueba para medir si el acercamiento diplomático puede traducirse en resultados verificables. La recuperación de la confianza, la apertura de oportunidades comerciales y la solución de problemas fronterizos no dependen únicamente de las declaraciones presidenciales: requerirán acuerdos concretos, responsables institucionales y mecanismos de seguimiento.
El reto para Rodrigo Paz será demostrar que una relación más pragmática con Chile puede producir beneficios para Bolivia sin borrar sus diferencias históricas. Para ello, los 11 puntos deberán convertirse en algo más que una agenda de buenas intenciones.








