Muere el educador popular, filósofo y pedagogo cochabambino Rafael Puente Calvo
El educador popular, filósofo y pedagogo cochabambino Rafael Puente Calvo murió este martes a los 85 años de edad, de acuerdo con una publicación de la Comunidad Ecoactiva Kusikuna, donde era su fundador.
“Rafael fue más que un educador: fue un tejedor de caminos, un cuidador de la tierra, y un faro para quienes buscaban transformar el mundo desde lo cotidiano. Su presencia marcó nuestras vidas con humildad, sabiduría y una profunda fe en el poder de lo colectivo”, señala parte de la publicación.
La Fundación Colonia Piraí en Santa Cruz también expresó sus condolencias por el deceso del también exsacerdote de la Compañía de Jesús, diputado por la Izquierda Unida y prefecto de Cochabamba.
Puente Calvo nació en Pairumani, Vinto. A los 14 años se fue a España donde vivió durante 15 años. Estudio filosofía y letras, teología y psico pedagogía, ordenándose como sacerdote en la Compañía de Jesús que lo llevó a compartir el trabajo, deseos y aspiraciones por la justicia social, junto a Luís Espinal y Xavier Albo.
Cuando retornó al país, en la década de 1970, se vinculó a una institución conocida como Colonia Piraí de Santa Cruz una experiencia educativa con niños de la calle, que, en sus inicios, se constituyó en un albergue y con el tiempo se convirtió en un Centro de Estudios de Formación y de Servicios Agropecuarios.
En su paso por la política conoció a Filemón Escobar quien luego le invitaría a ser participe del Instrumento Político de la Soberanía de los Pueblos junto a Evo Morales, desde donde logró ser director de la Escuela de Formación Política, después viceministro y Prefecto de Cochabamba.
Sin embargo, las inconsistencias que propugnaba el Gobierno y represión a los indígenas del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) marcaría un distanciamiento de Puente con Morales.
El periodista Rafael Archondo en su medio La H Parlante resumi{o su biografía política de esta manera:
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Acaba de fallecer a los 85 años. Al concluir la segunda década de este siglo, le entregó al país dos libros de historia de Bolivia. Seguramente ahí está condensado el torrente de su pensamiento. Hay que repasar sus páginas para imaginar qué hubiese escrito en el tercer tomo. Ahí Puente iba a plasmar su evaluación del llamado "proceso de cambio" del que participó en su primera etapa. Hace solo cinco años seguía sosteniendo que el primer gobierno de Evo (2006-2009) había sido el mejor. Su distanciamiento empezó en 2010 cuando la soberbia por el triunfo electoral de los dos tercios terminó de nublar la mente del jefazo.
Rafo Puente fue jesuita. Su voz cálida y determinada siempre constituyó uno de sus principales atractivos. No había clase o conferencia que no electrizara al auditorio por su timbre carismático.
Fue Filemón Escóbar quien lo convenció de colgar la sotana y abrazar la política. Junto al Filippo organizó Vanguardia Obrera (VO), partido con el que concurrieron a las elecciones de 1979. Después Puente quedó subyugado por la Revolución Cubana y fundó el Bloque Popular Patriótico (BPP), al que le colocó los colores sandinistas para atraer a varios jóvenes jalados por el ideal guerrillero.
Puente iba a ser comandante.
Sin embargo, en 1989, dejó a sus seguidores sorprendidos cuando aceptó integrar las listas parlamentarias de la Izquierda Unida (IU). Puente retomaba de ese modo a la senda de Filemón, un convencido de la vía electoral. Desde entonces ambos políticos caminaron en paralelo. Cuando Escóbar rompió con Evo, Puente se hizo más profundamente masista. Dirigió la escuela de formación política del MAS y ocupó brevemente dos puestos gubernamentales: el viceministerio del Interior (2006) y la prefectura de Cochabamba (2008). No tardó en asquearse por el manejo de la cosa pública y por las presiones sindicales, las prebendas y la corrupción reinante. Salió de allí cabizbajo, quizás dándole la razón a Filemón.
Recluido en el campo cochabambino, vivió sus últimos años dando algunas entrevistas, pero sobre todo enseñando. Puente condensaba experiencias únicas e irrepetibles. Era la izquierda boliviana hecha persona."





