El Vice busca su sitio
Existe una clase de persona, de político, que con el paso del tiempo durante el ejercicio del poder alimentan su ego con cuestiones filosóficas; trascendentes y la pregunta empieza a obsesionarles: ¿Qué dirán los libros de historia de mí? Le pasó a Néstor Kirchner, le pasó a Chávez, a...
El vicepresidente Álvaro García Linera pertenece a esa especie y la obsesión no para de crecer ahora que ha visto como el tiempo se le acorta y peor, como sus grandes manchas han aparecido al final, para opacar precisamente su paso al más allá.Álvaro García Linera, hábil y escurridizo como pocos, ha descargado sobre los hombros de Juan Ramón Quintana todo el costo político del escándalo CAMC y el supuesto tráfico de influencias que la ex pareja del presidente Evo Morales, Gabriela Zapata, ejerció aparentemente en la contratación de millonarias inversiones en favor de esa empresa. Incluso el componente sexual, que tanto morbo y furor ha desatado en las redes sociales (y en los corrillos de mercado, de parada de micro y en las parrilladas familiares) puso a “Mi Rey” en la picota especulando con triángulos amorosos y duelos al amanecer en el Palacio Quemado.Hoy no se habla de otra cosa salvo de los atributos de Juan Ramón y apenas el bueno de Luis Pedraza, con su mini altavoz, ha recordado que fue el vicepresidente quien gestionó el crédito de 7.000 millones de dólares para inversiones vinculadas ante las autoridades chinas y que lo de la tórrida historia de Zapata parece más una batalla a cuchillo para ver quién baila finalmente con esas inversiones. De momento Quintana pierde, pero tampoco parece que la derrota sea lo más importante en este caso. La radionovela ha servido sobre todo para opacar el golpe más doloroso que ha recibido el Movimiento Al Socialismo (MAS) en general y el presidente Evo Morales en particular en toda su historia: el sonoro revés de las urnas del 21 de febrero, el NO a la reelección que se consultó al pueblo para prolongar el gobierno de Morales. Una derrota contundente e “inesperada” a ciertos niveles de gobierno; a esos niveles en los que solo entra la adulación y el avasallamiento. Una derrota catártica en la que sin duda el vicepresidente Álvaro García Linera tuvo mucho que ver.Lo que no fue CAMCSus predicciones meteorológicas catastrofistas con tufo teocrática de secta de los últimos días le puso de inicio un tono burlón a la campaña que hizo furor en las redes sociales. La campaña nunca se pudo recuperar de aquel “se ocultará el sol” que volvió a motivar al boliviano medio, tan gustoso de hacer la contra. Solo fue un anticipo. El escándalo CAMC, para los que han analizado a fondo los comportamientos de campaña, sirvió más para polarizar que para restar votos. La respuesta que se dio, si bien fue medio improvisada, contribuyó a movilizar a aquellos que querían respetar la Constitución y que creen que el MAS está agotado ideológicamente pero que sin embargo reconocen la labor de Evo Morales en la transformación del país en los últimos diez años. Ese era el objetivo de la campaña que Hugo Moldiz y los suyos no sabían cómo posicionar y que sin embargo tuvo que llegar un Carlos Valverde para lograr.Lo que sin embargo si restó fue el otro escándalo que el vicepresidente ha cubierto gracias a sus “excelentes” relaciones con la prensa “paraestatal” que diría Peñaranda en su Control Remoto y que en cualquier país medio serio, como sucedió casi en las mismas fechas en Uruguay o hace pocos meses en Alemania, hubiera motivado la renuncia expresa tras el escarnio público.La ausencia de título universitario del vicepresidente Álvaro García Linera, elevado a los cielos de la intelectualidad de izquierda presentado como matemático y sociólogo supuso otro golpe a la credibilidad del MAS, en horas bajas, donde nada es lo que parecía que iba a ser. El tema ha quedado enterrado gracias al coro mediático que ha recordado los Honoris Causa y las clases magistrales que el vicepresidente ha dictado merced a su “cualificación como intelectual que nada tiene que ver con su currículum oficial” y ha olvidado sistemáticamente a toda una generación de comunicadores formados en la UMSA y que asistían a sus clases regulares en la materia con mucha admiración, pedían la palabra con un “licenciado por favor” y que hoy experimentan cierta decepción.
Eldiscurso finalEl vicepresidente ha sabido interpretar con posterioridad los momentos históricos por los que ha atravesado el país bajo la presidencia de Evo Morales para dotar de cierto relato a su gestión. Aquello de las tensiones creativas y el punto de bifurcación. Sin embargo, sus últimas interpretaciones de los momentos precisos parecen no haber dado en el clavo. Desde la interpretación de la derrota en los referéndum autonómicos, que supuso la primera gran derrota para los patrocinadores de esa forma de autonomía no pedida en la media luna no autonomista ha generado no solo un problema de encaje que de momento no se quiere abordar sino un riesgo de visión. El vicepresidente aseguró que lo que la gente voto era más Estado, más centralismo y probablemente, luego de ver el ejemplo de Tarija, algunos se decantaron por el No. El problema es que si “más Estado” significa más canchas de fútbol y más proyectitos diseminados por todo el territorio, la crisis actual va a pasar facturas futuras. También al vicepresidente le ha tocado inventar las justificaciones de las desmesuradas aperturas de puertas a los invitados, vengan de donde vengan, hayan hecho lo que hayan hecho, y donde Tarija ocupa un lugar especial. Las directrices sobre el discurso amplio, la integración del enemigo derrotado, etc, no han acabado de ser entendidas ni siquiera dentro de sus propias filas.En el último año le ha tocado dar la cara en situaciones particularmente complejas. Fue el encargado de plantarse ante las cámaras luego de que se conocieran los sondeos rápidos de las encuestadoras el día del referéndum que le daban la derrota. Él solo alimentó una extraña teoría de la conspiración y pidió esperar a los resultados oficiales, que finalmente confirmaron lo dicho. Desde entonces ha ensayado varias fórmulas de justificación, ha inventado la estrategia de la “segundita” mientras se seguía volcando toda la atención en el caso CAMC. Estrategia que parece agotada salvo que empiecen a rodar cabezas importantes.Queda el momento de la verdad, la recta final. El vicepresidente busca su sitio y en estos momentos puede resultar impredecible. O cometer errores.
Los amigos del Vice en Tarija
En general todos los masistas de nueva generación, como se dicen ellos, o invitados, como los llaman adentro, se declaran incondicionales del presidente Evo Morales y de su forma de hacer política. En la práctica, todos están alejados de lo orgánico, de los Congresos eternos con olor a coca y cansancio.Pablo Canedo es el rostro más visible de esa nueva generación, ahora acomodado como director de la Oficina Trinacional del río Pilcomayo y Bermejo, viajando a lo largo de su cauce y cruzando la frontera a cada rato. Canedo ha compartido con el vicepresidente silbatinas en el Dakar tarijeño y algún que otro desplante interno. Antes de eso, compartieron una excelente cena con motivo del aniversario de los vinos Kholberg en la que se dice se decidieron los designios de Carlos Cabrera en la carrera electoral de 2015 y encumbraron al abogado como candidato a gobernador de Tarija.El vicepresidente es otro de los asiduos al Festival de la Vendimia, donde Álvaro Ruíz, otro converso, no desmerece atenciones y agasajos. También era habitual ver al vicepresidente en compañía del flamante senador Milcíades Peñaloza, ex ADN, e importante empresario en sectores estratégicos.Casi todos los nuevos mejores amigos responden al vicepresidente. En el pasado queda su tensa relación con Lino Condori y su equipo, principalmente con Roberto Ruíz quien se situaba en su órbita y que sin embargo tuvo que salir a hacer frente tras el ataque a la “Tarija sin sueños” que espetó en un aniversario y significó el inicio del fin del Condorato en el departamento.También en otro estadio se ubica la relación de García Linera con la histórica Julia Ramos, hoy en la cárcel preventivamente por el asunto del Fondo Indígena, y que cuenta con un amigo común de excepción, el constructor Jorge Blacud.Menos se ha prodigado el vicepresidente en el Chaco tarijeño en los últimos años, sobre todo cuando los panistas se dieron vuelta y abrazaron el “socialismo extremo” como aseguró el ex gonista y entonces alcalde de Yacuiba Carlos Brú. Si se habló y mucho de los vínculos incluso familiares que unían a Rubén Vaca Salazar, ex gobernador de Villa Montes, con la parte del gobierno que el Vice controla.¿Hasta dónde llegarán los amigos?
Los no tan amigos del Vice en Tarija
En Tarija hay dos discursos importantes a lo largo del año. Dos que se escuchan con especial atención. El primero es el de la sesión de Honor a los héroes de La Tablada y que normalmente se realiza el 14 de abril. El otro, más importante si cabe, es el de la inauguración de la Expo. Este año, por las cuestiones de la planificación, se realizaron los dos en una semana y tuvieron como protagonista al vicepresidente Álvaro García Linera. El vicepresidente no volvió a repetir el memorable “Tarija sin sueños” que acabó por defenestrar públicamente la gestión de su supuesto correligionario Lino Condori, quien precisamente no andaba falto de sueño sin metáfora, pero si trazó un discurso en los mismos ejes. Ambos discursos fueron prácticamente iguales, lo que también le costó alguna crítica.García Linera midió muy bien sus palabras, hasta las supuestas improvisaciones. “Tulo, no sabía, Tulo”, en referencia al ministro de Hidrocarburos. Midió no de volver a repetir lo d elos sueños pero si habló “franca y honestamente a los tarijeños”. Criticó el modelo tarijeño, que en su momento se convirtió en una suerte de republiquetas autonómicas que han acabado dinamitando el presupuesto y generando una deuda indigerible y criticó la tozudez de algunos por no saber ponerse de acuerdo.El vicepresidente negó la crisis, como no se esperaba de otra manera, y recordó en términos generales que el presupuesto es similar al de 2011, aunque obvió hablar de los 6.000 millones comprometidos y que no llegarán en el corto plazo. También sacó músculo sobre las macro inversiones petroleras previstas para Tarija en los próximos años (10.000 millones de dólares que se irán mayormente a empresas internacionales especializadas en el rubro energético y petroquímico) y en definitiva volvió a mostrar “la vía del gobierno” a la que invitó a subir a todas las autoridades habida cuenta de que la “vía tarijeña” va directa al precipicio.El discurso no cayó bien en ciertos círculos cívicos, que ya ensayan un cambio de discurso con pocas fuerzas, aunque resultó palmario para otros; difícilmente sus 9 subgobernadores podrán insistir en su pervivencia desde el análisis masista. Lo que también quedó claro es que el gobierno no va a abrir la mano, aunque tampoco tiene previsto utilizar el puño. El intento de crítica por la ausencia de la Gobernación en las presentaciones efeméricas del ministerio quedó agotado ante la ausencia de voceros reales. ¿Hasta cuándo llegarán los enemigos?


