Más amenazas de intervención y sanción a Díaz-Canel
Donald Trump mantiene “máxima presión” a Cuba
La inclusión de Díaz-Canel, familiares, organizaciones de la sociedad civil y empresas en una lista «ilegítima y unilateral» es la última evidencia del plan intervencionista de EE.UU. contra Cuba, indicó Rodríguez
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró este jueves que, luego de Irán, su Administración se «encargará» de Cuba, en una jornada en que continuó su plan intervencionista con el anuncio de más sanciones unilaterales ilegales contra la isla, esta vez apuntando al presidente Miguel Díaz-Canel, organizaciones sociales y de la sociedad civil y familiares de la dirigencia cubana.
«Vamos a encargarnos de eso [Cuba] tan pronto como hayamos terminado [con Irán]. Me gusta hacer una cosa a la vez», afirmó el inquilino de la Casa Blanca, que desde enero pasado ha reiterado en varias ocasiones las amenazas de intervención militar contra la nación caribeña mientras ampliaba el andamiaje de medidas coercitivas unilaterales que refuerzan el bloqueo.
En sus declaraciones, en las que habitualmente tiende a proferir amenazas violentas o referirse a cuestiones de gravedad en tono ligero o antipresidencial, añadió: «Nos ocuparemos de la República Islámica de Irán. Y en cuanto terminemos, de regreso, haremos una breve parada [en Cuba]. Nos encargaremos de ello. Queremos echarles una mano».
Afirmó que «tenemos algunos planes muy buenos para Cuba» y que «tenemos que deshacernos» del Gobierno de La Habana, deslizando, además, el matiz electoral al señalar que «el 95% de los cubanos [en EE.UU.] votó por mí».
La resolución de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, inglés) impone «sanciones» a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, los Comités de Defensa de la Revolución (organizaciones barriales), el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (entidad de la sociedad civil) y Amistur, su agencia de viajes, así como a familiares del presidente Díaz-Canel y de Raúl Castro, expresidente y líder de la Revolución cubana, a quienes incluye en la «Lista de Nacionales Especialmente Designados y Personas Bloqueadas».
Acusación judicial contra Raúl Castro
En mayo, ya el Gobierno de EE.UU. había fabricado una acusación judicial contra Raúl Castro, en un nuevo caso de judicialización política, manipulando el derribo en febrero de 1996 en el espacio aéreo cubano de dos aeronaves de la organización terrorista Hermanos al Rescate, asentada en Miami.
Ante este nuevo paso agresivo de Washington, dirigido a «reforzar el escenario de conflicto», el presidente Díaz-Canel publicó en X que «esta ceguera política se suma a las medidas coercitivas aplicadas en las últimas semanas contra nuestro país, diseñadas para perjudicar al pueblo cubano. La agresividad y la perversidad del Gobierno yanqui chocarán con nuestra determinación de afrontar los peores escenarios y resistir el embate imperialista».
La nueva tanda de sanciones, denunció en la misma red social el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, «representa la última evidencia del plan intervencionista estadounidense para presentar a Cuba como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos».
El ministro de Exteriores cubano subrayó que «cada acción estadounidense destinada a construir un escenario de conflicto entre ambos países estará condenada al fracaso» y enfrentará «unidad y determinación aún mayores por parte de nuestro pueblo».
En la misma jornada en que era «sancionado» por la Administración Trump, el presidente Miguel Díaz-Canel asistía en La Habana a la apertura de una nueva unidad de tratamiento ambulatorio en el Instituto Nacional de Oncología y Radiología (INOR).
«A pesar de la intensificación del bloqueo por parte de Estados Unidos y los enormes desafíos impuestos por el asedio energético, no detendremos nuestra determinación de proteger la salud de nuestro pueblo», publicó en X.
En abril pasado, la jefa del servicio de oncopediatría en el INOR exponía en una publicación en redes sociales los obstáculos y falta de insumos que provocan las medidas coercitivas de EE.UU. en el tratamiento a niños con cáncer en esa institución.








