Tensión en Medio Oriente
Qué gana Pakistán al mediar entre EEUU e Irán
Detrás de estos esfuerzos se encuentra un intento más profundo de transmitir una imagen diferente del país
Aunque las negociaciones entre Estados Unidos e Irán celebradas la semana pasada en Islamabad no tuvieron éxito, las partes coincidieron en un aspecto: el papel positivo de Pakistán, que organizó la reunión.
Donald Trump calificó de "hombres extraordinarios" al primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, y al jefe del Ejército, Asim Munir, mientras que la parte iraní agradeció a Islamabad por "organizar el diálogo, haciendo hincapié en que esto refleja la profunda y excelente relación bilateral".
Detrás de estos esfuerzos se encuentra un intento más profundo de transmitir una imagen diferente del país, así como de alcanzar un estatus regional más influyente.
Últimamente, Pakistán ha llamado la atención pública por situaciones políticas internas, protestas masivas o conflictos fronterizos con sus vecinos, sobre todo con Afganistán e India. En este contexto, las autoridades de la nación buscan cambiar su imagen, presentando al país bajo una luz más favorable.
Su elección como mediador respondió a un conjunto de circunstancias. En primer lugar, Islamabad mantiene buenas relaciones con Irán, que le dio preferencia por ser un país vecino que no está directamente involucrado en el conflicto. En segundo lugar, para Trump, la elección de Pakistán resultó igual de conveniente; de hecho, a Asim Munir lo llama "su mariscal de campo favorito".
Al mismo tiempo, Islamabad no actúa en solitario. Las negociaciones fueron precedidas por una iniciativa de paz conjunta con China, así como por reuniones en Pakistán de altos funcionarios de Turquía, Egipto, Arabia Saudita y otros actores regionales, todos buscando aportar ideas no solo para la actual guerra regional, sino también para establecer "una plataforma política" que pudiera tener éxito.
Para Pakistán, estas negociaciones no son la primera experiencia de este tipo. Desempeñó un papel importante en la diplomacia que condujo a los Acuerdos de Ginebra de 1988, que pusieron fin a la guerra entre la Unión Soviética y Afganistán. También ayudó a facilitar canales entre Washington y Pekín a principios de la década de 1970, lo que condujo al viaje secreto del entonces secretario de Estado de Estados Unidos Henry Kissinger a China en 1971.
La intensificación de los esfuerzos de mediación ha dado lugar a especulaciones de que la ciudad está lista para convertirse en el 'Oslo del Este'.





