China, el primer quebradero de cabeza de Rodrigo Paz en su política internacional
El presidente Rodrigo Paz ha dejado claro que su prioridad es el alineamiento con las potencias continentales: Brasil y Estados Unidos
Desde que se conocieron los resultados definitivos de la segunda vuelta el 19 de octubre en Bolivia, el presidente electo Rodrigo Paz se ha esforzado en dar señales claras de apertura hacia Estados Unidos. Lo citó en su primer discurso de forma específica; “celebró” la expulsión de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) y ha iniciado viaje, de nuevo, a Estados Unidos, para conversar con diferentes organizamos multilaterales.
En un momento en el que la geopolítica se sigue con lupa, China no tardó en reaccionar. A la primera entrevista en español, el diario El País de Madrid, donde Paz señaló la “condición democrática” como principio rector para establecer sus relaciones diplomáticas, China respondió con un comunicado de felicitación pero en el que hacía mención a la adhesión de Bolivia a su doctrina de “una sola China”, en la que básicamente se expone la necesidad de reunificar el gigante asiático con Taiwán – escindido desde la guerra civil de 1927 y que concluyó formalmente en 1991– y que es prioridad para el Gobierno comunista. En palabras del embajador, Hugo Siles, “con lealtad diplomática, nuestro país, reconoce que Taiwán es una parte inalienable del territorio de China continental. Bolivia y China comparten principios fundamentales en el relacionamiento bilateral: respeto mutuo a la soberanía estatal e integridad territorial, no agresión, no intervención en los asuntos internos de otros países, igualdad, beneficio recíproco y coexistencia pacífica”. El apoyo no es simbólico: Paraguay, que históricamente mantiene relaciones con Taiwán, no puede exportar sus productos agroalimentarios a China, por ejemplo, siendo el mayor mercado del mundo.
La “Oficina del Presidente Electo” comunicó vía twitter el lunes que se había recibido al embajador de China Wang Lian en la residencia de Paz y se había acordado seguir trabajando estrechamente, sin embargo el mensaje fue borrado horas después, aunque quedaron capturas, como la del embajador en ejercicio.
También ayer se enredó en una entrevista en Bolivisión sobre la importancia del yuan y el dólar y las relaciones con ambos gigantes como Estados Unidos y China. Paz declaró en campaña que su prioridad serían Brasil y Estados Unidos. El titulador de la entrevista no le hizo un favor al resumir la conversación en un: “El yuan no sirve para nada”.
Las relaciones con China, iniciadas en 1985, han sido fluidas durante los 20 años del MAS, aunque la implicación directa del Gobierno ha sido escasa, poniendo en práctica otra dinámica de cooperación: muchas empresas chinas se han adjudicado obras y grandes proyectos sísmicos, por ejemplo, por los que se ha pagado. En 2024 se acordó encontrar vías para facilitar el comercio en moneda local, lo que alivió algo a algunas industrias como las farmacéuticas, pero el problema ha subsistido.
En 2023, el déficit comercial de Bolivia con China fue de $448 millones, con exportaciones bolivianas de $854 millones e importaciones de $1.302 millones. Las exportaciones de Bolivia se centran principalmente en minerales (como plata y zinc), mientras que las importaciones de China son muy diversificadas, incluyendo vehículos, maquinaria y productos químicos.
Con Estados Unidos la balanza también ha sido negativa desde 2017, acumulando déficits superiores a los 500 millones de dólares cada años desde 2022. Básicamente se importan gasolinas y diésel y se exportan estaño, nueces y quinua. Desde abril el presidente Donald Trump ha lanzado una guerra comercial elevando unilateralmente aranceles a casi todos los países del mundo. China está desde entonces sosteniendo el pulso y observando al resto de países en sus posicionamientos.





