Putin y Xi reclaman en Pekín “una solución urgente para Palestina”
El presidente ruso agradece a su homólogo chino su neutralidad activa en Ucrania
El presidente ruso Vladimir Putin se ha reunido este jueves en Pekín con su homólogo chino Xi Jinping. Ambos mandatarios han expresado sus coincidencias en política internacional, singularmente a favor de una “solución de dos estados” para el conflicto palestino-israelí. Putin asimismo, ha valorado las propuestas chinas a favor de una salida negociada a la guerra de Ucrania. Aunque, ya antes de tomar el avión en Moscú, en su primer viaje al extranjero desde de reelección, avisó de que todos los intereses debían ser tenidos en cuenta, “incluidos los de Rusia”.
Xi y Putin, en su comparecencia conjunta, resaltaron como “extremadamente urgente” hallar una solución al actual cataclismo humanitario en Palestina, que pasaría por “aplicar las resoluciones de la ONU”.
Ucrania deberá copar la agenda, en una segunda reunión programada para esta tarde. Xi transmitirá las impresiones de su visita de principios de mes a Europa, en la que se entrevistó con el presidente francés, Emmanuel Macron, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Layen, con Ucrania también en el menú.
Este viaje de dos días a China por parte de Vladimir Putin llega siete meses después de su participación en el foro de las Nuevas Rutas de laSeda, también en Pekín. A este acudieron los jefes de gobierno de Hungría y Serbia, Orbán y Vucic, a los que Xi devolvió la visita hace una semana. En caso de haber prolongado su programa centroeuropeo, el candidato evidente era Robert Fico, el primer ministro socialdemócrata de Eslovaquia, ayer tiroteado, que mantiene buenas relaciones con China y no solo con Rusia. En contraste con sus predecesores conservadores en Bratislava, que durante su mandato fueron los más beligerantes con Pekín de toda la UE.
Xi Jinping, a quien incomoda la invasión rusa de Ucrania desde el principio -su país no ha disparado un tiro en 45 años- ha vuelto a reclamar “el respeto de la soberanía y la integridad territorial de los estados”. Combinado, eso sí, con ”el respeto a las preocupaciones razonables de todas las partes en materia de seguridad”, en un guiño a Putin.
“China espera el pronto restablecimiento de la paz y la estabilidad en el continente europeo y seguirá desempeñando un papel constructivo para tal efecto”, ha declarado el presidente de China.
En febrero del año pasado, cuando la invasión de Ucrania cumplía un año, Xi y Putin proclamaron en Pekín una “amistad sin límites” entre sus naciones. Desde entonces, los intercambios económicos entre ambas potencias han aumentado un 25%. Un 65% desde el inicio de la guerra. Para más inri, como resultado de las sanciones estadounidenses, entre el 80% y el 90% de las transacciones entre ambos gigantes se realizan en yuanes o rublos, en lugar de dólares.
Sin embargo, Pekín empieza a ver con aprensión las presiones de Washington para que corte las exportaciones que puedan contribuir al esfuerzo de guerra ruso. Ese fue el principal mensaje que trajo a China el mes pasado el secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, que no recibió ni de lejos la alfombra roja con la que esta madrugada ha sido agasajado Putin.
El pretexto para la visita del presidente de Rusia es el 75 aniversario del establecimiento de relaciones entre Pekín y Moscú. La U.R.S.S. fue el primer estado que reconoció a la República Popular de China de Mao, en octubre de 1949. Bajo la inspiración de Henry Kissinger, en los setenta, EE.UU. supo explotar la rivalidad entre ambas potencias dentro del bloque socialista. Pero Donald Trump, primero, y Joe Biden, después, han conseguido el efecto contrario. El abrazo entre las dos potencias de Eurasia nunca había sido tan estrecho.








