El Gallo sin paracaídas y la maquilladora de cuentas
De 65% de aprobación a 38% en pocos meses: el presidente entrena caída libre para no caer fuera de Bolivia, mientras la primera dama consolida su rol como “vicepresidenta ejecutiva no oficial”
Mientras Roncitos Paz asegura que “todo va según el plan de vuelo”, como quien reza para no perder el rumbo del país, la señora Barbi Urquidia Salvaje consolidó su fama de ser quien realmente aterriza las decisiones, y fue descrita por analistas como “la torre de control del aeropuerto en el que el presidente no logra aterrizar”.
Consultada sobre los negocitos del estado bajo su control, la primera dama sonrió y se limitó a bailar el clásico reguetón “Gasolina”. Luego, jadeando un poquito, aseguró que solo “acompaña procesos”, frase que en Palacio ya se usa para todo lo que no se puede explicar.
Por el momento, la popularidad del mandatario sigue en caída libre, y crece la sospecha de que el Gallito, más que gobernar, está buscando desesperadamente una pista donde aterrizar antes de que las bases lo bajen a la fuerza, como a un tal Gonzalo.
El comité de crisis trabaja sin descanso, que en realidad es un grupo de asesores gritándole “¡sube, sube!” desde el suelo. Analistas advierten que, de seguir la tendencia, el presidente terminará aterrizando en Miami, donde ya tiene, dicen, “pista reservada, membresía en la logia y familia cercana”.
Nota importante: Este texto forma parte del especial de Santa Anita. Tómelo con humor, por favor





