Comercialización de carne de burro prende alarmas en Escudito de las Américas
La estadística de nerviosismo entre las autoridades subió 500 puntos. Exigen un sistema oficial para distinguir burros de funcionarios
El estudio del ingeniero Baltazar que confirma que la carne de burro tiene altas propiedades nutricionales, fue recibido con entusiasmo por nutricionistas y productores. No así por la clase política.
En efecto, Baltazar confirmó que la carne de burro no es transparente, tal como los políticos. Por eso, las bancadas dominantes de la Asamblea Legislativa prendieron la alarma y solicitaron garantías constitucionales.
“Antes el problema era que nos dijeran burros. Ahora resulta que además somos una alternativa alimenticia”, confesó el Burro Quiroga de Alianza Libre, mientras evitaba pasar frente a los mercados y carnicerías.
Otros legisladores aseguraron que el verdadero debate es la diferenciación entre animales y servidores públicos. “El etiquetado debe ser muy claro e indeleble”, sostuvo un diputado. “Cambiarse de sigla no es garantía de nada”.
La noticia trascendió fronteras. Dólar Trompitas expresó preocupación por el ritmo de trabajo en Bolivia. Pero hasta el cierre de esta edición, los burros continuaban trabajando normalmente.
Nota importante: Este texto forma parte del especial de Santa Anita. Tómelo con humor, por favor





