¡Con solo 5 años, Kataleya ya brilla en la gimnasia sudamericana!
Con apenas siete meses de entrenamiento, Kataleya Antelo Bravo conquistó el subcampeonato sudamericano y sueña con nuevos desafíos internacionales.
¡Tiene cinco años, estudia kínder y ya puede presumir de un logro que muchos deportistas persiguen durante años! Kataleya Antelo Bravo es una pequeña promesa de la gimnasia rítmica que está dando de qué hablar gracias a su talento, entusiasmo y una colección de medallas que comienza a crecer a pasos agigantados.
Integrante del Club Águilas Doradas, Kataleya alcanzó el subcampeonato sudamericano en el campeonato USAG de gimnasia rítmica, demostrando que la edad no es un límite cuando se combinan pasión, disciplina y muchas ganas de aprender.
Durante una entrevista con La Palabra del Beni, la pequeña deportista se robó las miradas con su espontaneidad y una sonrisa que refleja cuánto disfruta de esta disciplina. Cuando le preguntamos qué es lo que más le gusta de la gimnasia, no dudó en responder: ¡hacer la media luna!
Y aunque todavía está aprendiendo los nombres de todos sus ejercicios, Kataleya ya domina movimientos como el giro y el pase, y se anima a mostrar sus habilidades frente a las cámaras.
«Hola a todos mis fans», saludó con dulzura durante la entrevista, dejando claro que, además de talento, tiene carisma de sobra.
Siete meses de entrenamiento y muchas medallas
Detrás de esta pequeña gimnasta hay una historia que sorprende. Su mamá, Katerine Bravo, contó que Kataleya se enamoró de la gimnasia cuando tenía apenas dos años, después de presenciar una presentación que despertó su curiosidad y sus ganas de imitar aquellos movimientos.
Desde entonces, la niña insistió en practicar, aunque tuvo que esperar hasta cumplir cinco años para incorporarse formalmente al club, en marzo de este año.
¡Y vaya manera de comenzar!
En mayo, durante la Copa Liga Apertura de la Federación Boliviana de Gimnasia, Kataleya consiguió la medalla de plata en su nivel y categoría, en lo que fue su primera participación en un campeonato nacional.
En septiembre volvió a subir al podio al obtener la medalla de oro en un campeonato intercolegial organizado por la Asociación de Gimnasia Trinidad.
Además, hace pocas semanas participó en la Copa Franco-Boliviana, realizada en Santa Cruz, donde alcanzó el primer lugar en gimnasia rítmica, según relató su mamá.
A estos resultados se suma el reciente subcampeonato sudamericano, una conquista que confirma el prometedor inicio deportivo de la pequeña representante del Club Arianzolana.
Una mamá detrás de cada medalla
Pero en esta historia no todo son giros, movimientos y medallas. También hay una familia que acompaña cada paso.
Katerine Bravo destacó el trabajo de la directora, la entrenadora y, especialmente, el entusiasmo de su hija, que se ha convertido en el principal motor para seguir adelante.
«Hay días que uno está cansada, pero verla tan entusiasmada con la gimnasia, con esa energía única que tiene, es lo que al final motiva a una mamá», contó.
Su apoyo también se refleja en aspectos fundamentales para una deportista: el descanso, la alimentación y el acompañamiento familiar, mientras que el entrenamiento técnico está a cargo del club.
Para Kataleya, sin embargo, todo parece resumirse en algo mucho más sencillo: disfrutar de lo que hace, aprender nuevos movimientos y salir a competir.
¡Próxima parada: Paraguay!
La pequeña gimnasta ya tiene nuevos retos en el horizonte. Su familia se prepara para una competencia internacional prevista para noviembre en Paraguay, donde esperan que Kataleya continúe sumando experiencia y representando con orgullo a su entorno deportivo.
Por ahora, entre las clases de kínder, las prácticas y sus rutinas de gimnasia, esta niña de cinco años demuestra que los grandes sueños también pueden comenzar con pequeños pasos.
Kataleya Antelo Bravo todavía tiene mucho camino por recorrer, pero ya conquistó algo importante: demostrar que el talento, cuando encuentra oportunidades para crecer y personas que lo acompañan, puede brillar desde muy temprano.
Y mientras ella sigue perfeccionando su media luna, sus giros y sus pases, en el Beni hay motivos para celebrar a esta pequeña estrella que recién comienza a escribir su historia.





