Aún es mínimo el liderazgo de mujeres en el sector privado

En el rubro de la construcción del departamento de Tarija, el 10 por ciento de las empresas están manejadas por representantes legales o los títulos propietarios están a nombre de las mujeres

En el rubro de la construcción solo el 10% de las empresas son lideradas por mujeres

En un estado de coyuntura que muestra retrocesos en la participación de la mujer en el contexto político público en el departamento de Tarija, el sector privado también presenta porcentajes bajos de liderazgo. Muchas se han sumado, pero aún los puestos de poder, los títulos propietarios y la toma de decisiones en las empresas privadas se concentra en los hombres.

En el rubro de la construcción del departamento de Tarija, el 10 por ciento de las empresas están manejadas por representantes legales o los títulos propietarios están a nombre de las mujeres. Es decir, que de 124 socios que tiene la Cámara Departamental de Construcción existen 12 empresas que son lideradas por mujeres.

El nuevo presidente de la Federación de Empresarios Privados de Tarija (FEPT), Marcelo Romero, explicó que a pesar de tratarse de una cifra baja, cada vez hay mayor participación de la mujer en las empresas privadas. El nuevo objetivo para los empresarios privados será incluir a mujeres dentro del directorio. “Hace diez años existía una empresa ahora son 12. Si creo que estamos creciendo mucho en ese espacio con las mujeres esperemos que esto siga de esa manera. Aparte el próximo reto será tener una mujer por primera vez en el directorio. Son metas que están cada vez más cerca y que se deben cumplir”, manifestó Romero.

Según el experto independiente de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Juan Pablo Bohoslavsky, en su visita a Bolivia identificó que la mujer “sigue rezagada en cuanto a la inclusión económica y laboral”, a pesar de los avances en la equidad de género que se han logrado.

En un artículo sobre el empoderamiento y protagonismo de la mujer escrito en la revista Tarija 200 se explicó que los datos de la Cartera de Crédito por género dan cuenta que la mujer participa con el 30,27 por ciento del total departamental. Es decir 2.114.000 de bolivianos están en poder de las mujeres- o al menos ellas solicitaron- pero eso aún no demuestra que la barrera de género se ha desvanecido.

Por otro lado, la participación de la mujer en la cartera de crédito es mayor y bordea el 40 por ciento en Bermejo, Yacuiba y Villa Montes. El caso más sobresaliente es el de Caraparí donde las mujeres lideran la cartera con más del 50 por ciento.

La participación de las mujeres en la conducción de las empresas registradas en Tarija es del 30 por ciento. La mayoría de estas empresas no son grandes, sino que pertenecen al registro de la Mediana y Pequeña Empresa (Mypes). En el padrón municipal de actividades económicas se evidencia que una importante cantidad de negocios son conducidos por mujeres. Tiendas de barrios, venta en los mercados, comercio mayorista y minorista y gastronomía tiene un empuje por las mujeres.


Barreras sociales que dificultan el ascenso de las mujeres

En este caso, no sirve el dicho “Querer es poder”. En la sociedad boliviana y por ende tarijeña, existen varias barreras que inician desde temprana edad que dificulta el posicionamiento de las mujeres en la cabeza de una empresa para asumir los liderazgos y son evidentes los obstáculos que una mujer debe atravesar por el simple hecho de ser mujer. A eso se le llama brecha de género.

Según los datos del Instituto Estadístico Nacional (INE), en Bolivia el 20 por ciento de las adolescentes mujeres en escuelas de la periferia son madres sin haberlo planificado y la mayoría de ellas abandona sus estudios por esta situación. Además, la tasa de natalidad en mujeres de 15 a 19 años, es de 116 por cada 1.000; tres de cuatro, en este rango de edad, no planifica su embarazo; y de estas últimas, un 17 por ciento es víctima de violación, según datos oficiales.

A esto le sumamos más problemáticas. La brecha salarial es una de ellas. Los hombres perciben un 47 por ciento más de ingresos que las mujeres en Bolivia por realizar el mismo trabajo, sin importar que tengan la misma formación y esto se debe a la desigualdad de género que es invisible para varias autoridades.