El viejo San Juan de Dios un hospital con historia
Danitza Pamela Montaño T. Todo hospital guarda una larga historia llena de recuerdos y nuestro viejo hospital San Juan de Dios no es la excepción.
Fue difícil construirlo y concretar todos sus servicios. En un principio era atendido por religiosos. Se trasladó muchas veces de lugar y luego de marchas y protestas se construyó en la zona donde está actualmente. Según relata el escritor Agustín Morales Duran en su libro “Estampas de Tarija”, el viejo hospital estuvo situado sobre las calles Campero, Bolívar, Aniceto Arce y llegaba hasta la calle Potosí, ocupando dos extremos manzanos porque todavía no se había abierto la avenida Domingo Paz. Era un local antiguo con entrada por un ancho portón sobre la calle Campero. Relata el escrito que en el zaguán se velaban las efigies de San Dimas (el buen ladrón crucificado junto a Jesús) y a lado derecho quedaba la bonita capilla; tenía largos corredores, varios patios con salas alrededor. También había construcciones más antiguas donde se instalaba el hospicio y huertas que llegaban hacia la parte posterior. En el primer patio de amplios jardines con naranjos salían a descansar los enfermos convalecientes. La atención o administración corría a cargo de las hermanitas de Santa Ana y todas las salas lucían amplias, llenas de sol, aseadas, donde no faltaban imágenes de santos. Algo que llamaba la atención especialmente a los chiquillos fue la sección para locos y la misericordia (morgue) que quedaba con ventanas sobre la calle Bolívar, durante muchos años habitaba ahí un loco de apellido Pantoja, al que los muchachos lo molestaban desde la calle llamándolo, pero tenía sus temporadas de “Luna” cuando se ponía furioso hacía dar miedo por sus gritos. Otro de los hechos que resultaba impresionante ver, eran los cadáveres alumbrados por velas, posiblemente esperando piadosa sepultura. Antiguamente los enfermos eran atendidos por sacerdotes en templos. Un artículo publicado en el periódico “la Estrella de Tarija” dice que un virtuoso vecino de Tarija llamado Pedro Fernández Tordoya, después de haber recogido en su casa a los pobres que pudo para socorrerlos y curarlos con abnegada caridad, a su muerte, dejó el sitio y cien ovejas para que se fundara dicho hospital. Según el libro “Apuntes sobre la medicina en Tarija” publicado por los doctores José Ramallo Guillén y Álvaro Ramallo Zamora, las autoridades de la Villa dieron noticia de este legado al comisario General de la orden Juandedianos que a la sazón se hallaba en Lima. Fray Juan Pobre, religioso de esta orden, cuya fama de santidad se conserva tradicional en la ciudad de los Reyes recibió con júbilo la noticia de que podría establecerse un hospicio en Tarija, envió inmediatamente a Fray Alonso de Benavides con un compañero para que se hicieran cargo del donativo y bajo esa base edificasen un establecimiento de Juandedianos. En 1632 se echaron los cimientos del hospital edificando habitaciones como para 20 camas a ser atendidas por los sacerdotes. Según el escritor Manuel Campero, el hospital San Juan de Dios fue iniciado en construcción un 8 de marzo de 1632. El primer reglamento del hospital El 29 de abril de 1846 se sanciona el “nuevo reglamento general de hospitales”, sancionado bajo el gobierno de José Manuel Ballivián y mediante este nuevo reglamento se designa al prefecto como el presidente de la sección de sanidad. El reglamento comprende 10 capítulos y 47 artículos. El artículo 44 dice: - “Los locos furiosos o dementes que vagaren por las calles y campos se recogerán en los hospitales para cuidarlos siempre que no tengan deudos que puedan asistirlos. Teniéndolos se los recluirá en sus casas. - “Son deberes del médico visitar diariamente a los enfermos en la mañana y tarde, hacer las operaciones quirúrgicas por sí mismo y a presencia de los médicos en práctica pudiendo encargar las otras tareas que sean de entendida a algunos de estos ó a los religiosos curanderos donde los hubiere”. El antiguo hospital San Juan de Dios estaba ubicado en el manzano que actualmente ocupan algunas de las Facultades de la Universidad Juan Misael Saracho, (Uajms). En forma posterior sobre este terreno del viejo hospital se levantaron los chalets municipales bajo la alcaldía de Isacc Attié que sirvieron como fuentes de ingreso al municipio y que finalmente el mismo municipio cedió parte de este terreno para levantar el antiguo orfanato. Las reformas del hospitalEl escritor Luis Crespo en su esbozo histórico de las hijas de Santa Ana de Bolivia, publicado en 1952 indica que la superiora Sor Ana Margarita Fantozzi fue la que inició estas reformas haciendo construir dos salas, una para varones y otra para mujeres con capacidad para nueve enfermos en cada sala. Una casa contigua al establecimiento de propiedad del señor David Gálvez, compuesta de seis habitaciones pequeñas, adquirida por el Gobierno fue cedida a la municipalidad, que a su vez cedió al hospital una de las habitaciones que fue destinada para farmacia. El año 1888, siendo presidente del Concejo Municipal el doctor Domingo Paz, otras habitaciones se las hizo refaccionar para el depósito de la farmacia; ese mismo año se abrió un pozo subterráneo para surtir de agua al establecimiento. El hospital contaba posteriormente con doce catres de fierro para cada sala de enfermos, además la municipalidad compró de Juan Navajas, treinta y cuatro catres usados para el servicio del hospital, subiendo el número de enfermos hasta 25, entre varones y mujeres. El año 1896 se internó una cañería para agua potable y en ese mismo tiempo se trasladó la farmacia a las habitaciones que ocupaba la ropería. Dicha farmacia fue surtida con drogas pedidas a Europa y Argentina y la habitación que la ocupaba fue destinada a Sala de Operaciones. El año 1912 la señora Alicia Trigo Vaca Guzmán presidenta de la Sociedad de Beneficencia mandó a pintar al óleo las dos salas de los enfermos. Sin embargo se mantenía la vieja estructura hospitalaria dejada por Fernández Tordoya, el hospital era el mismo desde 1632. Un aspecto por demás poderoso para la construcción de un nuevo hospital era que el antiguo quedó casi al centro de la ciudad y las instalaciones estaban en tan mal estado que se había convertido en un centro de infección más que en un centro de salud. La morgue no cumplía las condiciones básicas tanto que las ventanas daban a la calle y no tenían cortinas por lo que el espectáculo era siniestro cuando los fallecidos no eran recogidos por sus familiares. Las costumbres se habían modificado y el hospital por su reducto tamaño ya no podía albergar a los pacientes de ambos sexos. El año 1922 fue colocada la primera piedra para construir el nuevo hospital San Juan de Dios. Ese año se decidió emprender trabajos de construcción en el nuevo hospital San Juan de Dios sin embargo pese a la buena voluntad la obra quedó inconclusa hasta la llegada de la Guerra del Chaco, momento en que la necesidad hizo que el director de los hospitales Militares de entonces doctor Aniceto Solares lograra mediante la Comandancia de Etapas, la conclusión de algunos pabellones y la terminación parcial de las salas de cirugía y recepción de heridos y enfermos. El nuevo Hospital San Juan de Dios fue entregado al servicio público el año 1935. La infraestructura contaba con cinco pabellones ubicados por secciones para los enfermos. Un departamento especial destinado al servicio del Ejército, una clínica dental. Tenía una perfecta organización sanitaria departamentos especiales para el lavado y desinfección. Sus jardines eran amplios y su arborización no dejaba que desear. Contaba con una sección de vivienda para las hermanas de Santa Ana que regentaban el nosocomio. Además el consultorio para la población estaba dotado de piezas cómodas y amplias construidas como todo un hospital de cal y piedra. El costo real de la construcción estaba calculado en Bs. 1.600.000 Pasada la contienda del Chaco el alcalde Attié personalmente dirigió los trabajos complementarios de embellecimiento del hospital con ornamentaciones de avenidas internas de árboles y plantas floridas. En 1938 se iniciaron trabajos de los de pabellón para enfermos sociales en una extensión de 100 metros sobre la calle Santa Cruz. Tenían estos pabellones, las secciones siguientes:- Sala de operaciones- Botica independiente- Servicio sanitario- MorgueUn informe de esa época señala: “Es impostergable la necesidad de dotar a este gran establecimiento de caridad y garantía social, de un médico interno para la atención nocturna. La falta de profesional sobresale cuando de noche los dolientes van a requerir la asistencia científica inmediata. Por ahora se tiene que hacer levantar al jefe departamental de sanidad departamental, al director o bien a otro profesional para la urgencia de casos graves y nocturnos”. Una vez completada la instalación de estos servicios. El año 1970 se planteó la posibilidad de construir un nuevo centro de salud que después de 17 años de luchas, documentos, contra documentos paros y huelgas se pudo entregar al servicio público el 15 de abril de 1987. Este hospital es el que al momento se encuentra en funcionamiento y presta sus servicios como lo hicieron los anteriores centros médicos. Actualmente aún hay mucho por mejorar.- Bibliografía: “Apuntes de la Medicina en Tarija” y “Estampas de Tarija” apuntes Tenía fama la fiesta patronal del viejo Hospital para San Juan de Dios, se festejaba con oficios religiosos, procesión y los infaltables bazares de caridad cuando los muchachos iban a comprar suertes


