Argentina en vilo: el Congreso define voto a voto la legalización del aborto

La Cámara de Diputados decide este miércoles si vota a favor de legalizar la interrupción voluntaria del embarazo, un reclamo que tendrá el respaldo de miles en las calles.

Imagen referencial/DNI Salta

“Con el aborto, el Congreso está más dividido que la sociedad”, dijo el diputado oficialista Daniel Lipovetzky, quién anticipo su respaldo a la legalización, en diálogo con la radio Futurock. El titular de una de las comisiones que consensuó el proyecto de interrupción voluntaria del embarazo, que se votará este miércoles en Argentina y que responde al partido del presidente Mauricio Macri, dio cuenta así de una situación muy pareja en el recinto.

Según un relevamiento colaborativo realizado por el portal Economía Femini(s)ta, de los 257 diputados y diputadas que tiene la Cámara Baja hasta el momento hay 122 que se han manifestado a favor de la ley, 119 en contra, 2 abstencionistas y 14 indecisos. Para aprobar el proyecto se necesita la mayoría de los votos emitidos: es decir, simplemente que haya más votos a favor que en contra.

Los pañuelos verdes, símbolo del aborto legal en Argentina. 31 de mayo de 2018. / Marcos Brindicci / Reuters

Por este motivo se espera un final abierto ya que muchos legisladores sostuvieron que terminarán de definir su posición durante el debate parlamentario.

¿Qué dice el proyecto?
La iniciativa original, presentada en marzo por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito (fundada en 2005) fue modificada luego del debate en comisiones del Congreso. Sin embargo, aunque llegó a haber diez proyectos diferentes, se logró un dictamen de consenso entre quienes apoyan la legalización.

Es así que, de aprobarse, en Argentina pasará a ser legal la interrupción del embarazo, de manera voluntaria, hasta la semana 14 de gestación. La intervención deberá ser garantizada en todos los centros de salud públicos o privados en un plazo de cinco días una vez hecho el requerimiento. Aquellos profesionales que no deseen llevar a cabo abortos podrán inscribirse en una lista de “objetores de conciencia”, sin embargo esto no podrá ser argumento para evitar la intervención si se trata de una urgencia.

A su vez, las instituciones sanitarias no podrán inscribirse en este listado y todas deberán asegurar que haya médicos capacitados para realizar las interrupciones del embarazo.

Finalmente, en las mujeres de entre 13 y 16 años “la interrupción voluntaria del embarazo se debe realizar con su consentimiento informado” en los términos de la ley y “conforme lo dispuesto en el artículo 26 del Código Civil y Comercial, en concordancia con la Convención sobre los Derechos del Niño, la Ley 26.061 y el artículo 7° de su decreto reglamentario”. Es decir que “en particular, debe respetarse el interés superior del/a niño/a o adolescente y su derecho a ser oído”.

¿Quiénes están de un lado y del otro?
A partir de la información recolectada Economía Femini(s)ta armó un informe en el que cruzó algunas variables para ver el perfil de quienes votarán de una u otra forma. En ese sentido, entre las mujeres con bancas legislativas la situación está empatada con 47 de cada lado. Entre los hombres los votos positivos superan levemente a los negativos: 75 a 71.

En relación a los distintos bloques y alianzas que hay en la Cámara Baja, solo dos están 100% a favor: el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) y Peronismo para la Victoria – Libres del Sur. Sin embargo son de los más pequeños y entre ambos suman 8 diputados.

Por su parte el oficialismo de Cambiemos es quien más votos en contra del proyecto presenta tanto en términos absolutos (61) como en porcentaje dentro de su bloque. A su vez el principal bloque de la oposición, el Frente para la Victoria (FPV) aporta 54 diputados a favor, 7 en contra y 1 indeciso.


Un dato interesante es que aquellos legisladores que profesan la religión católica o alguna rama del cristianismo son quienes más se oponen, mientras que quienes se declaran judíos y agnósticos están en su totalidad por la legalización del aborto. También predomina el apoyo a la ley entre los más jóvenes (40 años o menos) y se invierte entre quienes superan los 50.

Finalmente un dato curioso es que quienes juraron su cargo “por Dios, la Patria y los Santos Evangelios”, representan mayoritariamente el voto negativo. Por su parte, quienes solo juraron por “la Patria” están ampliamente a favor.

El aborto ya fue aprobado socialmente
“No contemplamos la posibilidad de que la ley no se apruebe porque sería demasiado el costo político que pagarían los diputados y diputadas que voten en contra”, dijo a este medio Fernanda Fernández, integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. “Si no dan media sanción desconocerían la realidad que viven muchas mujeres”, añadió.

Fernández advirtió que “no solamente sería desafortunado sino que tampoco nos frenaría” porque “se legalice o no, el aborto es una realidad y eso no lo pueden negar”. “No vamos a darle el voto a aquellos que quieran seguir disciplinando bajo su moral conservadora nuestros cuerpos y nuestras vida”, completó.

Cabe recordar que, como citó Parlamentario, el propio ministro de Salud argentino, Adolfo Rubinstein –que está a favor del aborto legal– señaló en una de las audiencias previas que en Argentina se realizan entre 350.000 y 450.000 abortos clandestinos por año. Este ha sido uno de los argumentos más fuertes de quienes defienden la legalización y que ha hecho a muchas personas cambiar de opinión. El debate no es aborto sí o aborto no, sino si se quiere que sea legal o clandestino.

La integrante de la Campaña por el derecho al aborto analizó también que “hay una feminización de la pobreza” que se agudizó con las medidas económicas del actual gobierno. En ese aspecto destacó que “el aborto es un ejemplo de interseccionalidad” ya que por realizarlo de manera insegura “no muere cualquier mujer”. “Se mercantiliza nuestro cuerpo y nuestro deseo” porque “el deseo lo puede ejecutar solo aquella que posee el capital económico para hacerlo”. “En cambio vemos a mujeres de los sectores populares que tienen restringido eso”, agregó.

Las nuevas generaciones que impulsan la ley
El lunes pasado la Ciudad de Buenos Aires amaneció con más de una decena de colegios tomados por sus estudiantes. El reclamo era para que se aplique la ley de Educación Sexual Integral y para manifestar su apoyo al aborto legal.

La periodista Luciana Peker había hablado durante su exposición frente a los diputados y diputadas que lo que se estaba viviendo con este debate era una verdadera “revolución de las hijas”. Es que en muchos casos han sido las jóvenes quienes han impulsado la discusión y hasta han hecho cambiar de posiciones a los legisladores.

“La revolución de las hijas es un mote simbólico”, explicó Peker en conversación telefónica. “Es singular en el sentido personal, pero es político en el sentido de que realmente hoy las adolescentes –un fenómeno inédito en el mundo–, jóvenes menores de 18 años, están tomando un empoderamiento que no se ha visto nunca y no tiene antecedentes en el mundo moderno”, subrayó.

La periodista, que desde hace años y muchas veces en soledad ha venido trabajando las temáticas de mujeres, géneros y feminismos recordó por ejemplo que la diputada Mirta Tundis declaró que “le cambió el voto su nieta de 12 años”. O la expresidenta y actual senadora Cristina Fernández de Kirchner “teniendo un discurso feminista que no tuvo durante su gestión, para mí claramente influenciado por su hija Florencia”. E incluso el propio presidente Macri “cuando expresó que a todas las mujeres le gustaba que le toquen el culo fue retado por su hija y así lo dijo”.

Fernández coincidió en esto y afirmó que “hay un pedido de la juventud por vivir mejor, en un mundo más habitable”. Al tiempo que destacó que de aprobarse la ley “se va a empezar a ver la sexualidad no solo con fines reproductivos sino que vamos a poder empezar a hablar sobre el placer”, algo que la juventud “tiene mucho más claro y eso es parte del cambio cultural que estamos viendo”.

“Más allá de su compromiso previo o no a la causa, claramente hay influencia de una generación de jóvenes que toman banderas de un feminismo anterior, con una larga trayectoria, con una potencia política muy importante pero lo perpetúan”, historizó Peker. Y remató: “El futuro es feminista y quienes impulsan este futuro son las hijas, en un sentido concreto y en un sentido político y colectivo”.

Tomado de RT