Y de regalo, el mismo fracking

La paradigmática estrategia de comunicación del Gobierno de Morales y su ministerio de Hidrocarburos no ponen las fáciles. Presentarlo todo como si fuera una novedad superimportante y exitosa y disparar cifras normalmente apartadas de su contexto son dos de las características de ese proceso que, de tan exitista, está a punto de chocar contra una muralla.

Ayer, bajo la atenta mirada de Evo Morales, el ministro Luis Alberto Sánchez en un acto en Chuquisaca, centro de la actividad política en estos días de efeméride, volvió a firmar un convenio con la empresa Cancambria Energy Corporation. La nota de prensa le hacía decir al Gobernador chuquisaqueño Esteban Urquizu que “Este nuevo campo llamado Miraflores se perforará en el municipio de Macharetí, provincia Luis Calvo del departamento de Chuquisaca, esperamos que los técnicos, jurídicos de YPFB, YPFB Chaco, del Ministerio de Hidrocarburos y de otras empresas, aceleren para firmar el contrato”.

En la nota también se asegura que “Morales explicó que la presencia de Cancambria Energy Corporation es el resultado de las gestiones que realizó en julio de este año en Moscú, Rusia, viaje que fue cuestionado por políticos de oposición”.

También señala en otro momento, apoyado con palabras del ministro Sánchez, especialista en estas situaciones, que “la zona geológica de Miraflores, iguala a modelos de distribución de arenisca regionales y respalda una prospección de más de 400 trillones de pies cúbicos (TCF’s) de gas natural y 20 millones de barriles (MMBBL) de líquido”. El propio Morales en su tuiter había hablado de 100 TCF.

La cuestión es que en los prolegómenos de la efeméride del 15 de abril en Tarija, el Ministro Sánchez se montó un acto con las principales empresas extranjeras que operan en Tarija o que tienen intenciones con un objetivo muy claro: sacar músculo.

En esa ocasión la estrella fue precisamente Cancambria Energy Corporation y su convenio para el área de Miraflores, que en otra nota de prensa de aquellas se hacía pasar por un área en Villa Montes y no entre Chuquisaca y Charagua, algo que sí precisó este medio.

¿Por qué alguien querría hacer pasar por tarijeño un campo que está mucho más al norte? ¿Qué tiene que ver el viaje de Morales a Rusia para el Mundial en junio con la reedición de la firma del convenio con la canadiense Cancambria, esta vez ante público chuquisaqueño?
Sin embargo el problema mayor no radica en esto sino en la decidida omisión de la naturaleza de la empresa Cancambria, una empresa especialista en la extracción por métodos no convencionales, es decir, por la fractura hidráulica, es decir, por el fracking: simbolización del demonio para ambientalistas, ni siquiera tan radicales.

En Tarija la apuesta por este método de la mano de Cancambria se especificó sin mayores rodeos, una semana después, cuando Morales bramaba en la ONU sobre el respeto a la Madre Tierra y contra sus aceleraciones, más de uno le hizo caer en la contradicción que suponía para su perfil defender una cosa y aprobar otra en su propia casa.

Lo cierto es que el fracking ya es una realidad en Bolivia y que ello es una consecuencia de la desesperación del sector bajo el control del MAS, que en doce años no ha sido capaz de encontrar nada relevante. El fracking es una técnica agresiva y que esencialmente da resultados antes. Mientras las técnicas convencionales requieren meses de estudios y dudas, las no convencionales entran y rompen hasta que encuentran algo que extraer, de ahí su riesgo para acuíferos, etc. Si hay algo nuevo con Cancambria es esto, esperaremos que el Ministerio lo explique bien y cuanto antes.