Urge priorizar la educación

Priorizar es la importancia o la preferencia que merece algo; es anteponer, privilegiar, preferir, elegir que lo primero es lo primero, en un conjunto de actividades, propósitos, actitudes o sentimientos que afloran en torno a una necesidad, a un objetivo o problema de una persona, de una comunidad o de una sociedad.

Educar es desarrollar las facultades intelectuales, morales, sociales y afectivas de las personas: niños jóvenes y adultos, de acuerdo a una cultura y a sus normas para su convivencia y desarrollo; de donde resulta que: “Es el hombre el que debe hacer al medio y no el medio el que debe hacer al hombre”.

Por eso es que a lo largo de la vida de la humanidad y de cualquier cultura, nación o sociedad, la prioridad ha sido, es y será, la Educación; la Actual Constitución Política del Estado reza: “La Educación constituye una función suprema y primera responsabilidad del Estado, que tiene la obligación ineludible de sostenerla, garantizarla y gestionarla”.

En el primer mandato constitucional de la Ley de la Educación “Avelino Siñani – Elizardo Pérez” expresa que: “Toda persona tiene derecho a recibir Educación en todos los niveles de manera universal, productiva, gratuita, integral e intercultural, sin discriminación”.

La pregunta es: ¿Cómo puede ser prioridad la Educación en un país en el que en varios lugares faltan aún locales escolares, mobiliario y profesores que viene a ser lo fundamental para el funcionamiento de una institución educativa? ¿Cómo puede ser prioridad si en varias universidades no hay catedráticos para algunas materias, no existe el presupuesto necesario para su normal funcionamiento, etc. etc.?

Desde siempre se mantuvo esta realidad, pese a que en la anterior Constitución Política del Estado decía: “La Educación es la primera y más alta función del Estado”, pero en la práctica nunca fue así y más se atendió a las influencias político partidarias de los gobernantes de turno; de donde antes como ahora la educación no fue prioridad; no es prioridad; y los resultados, son claros en el bajo nivel de formación de nuestros estudiantes y profesionales, con algunas excepciones, por supuesto.

Por otro lado, muestra de la poca calidad, se refleja en las quejas de los padres de familia y de los jóvenes estudiantes, respecto a la atención y a la calidad de educación que se tiene en unos más que en otros distritos, territorios geográficos o centros educativos.

Si la educación ciertamente habría sido o sería una prioridad en nuestro país, desde la Reforma Educativa de 20 de enero de 1955 a la fecha se habría extinguido el analfabetismo, nadie debería ser menos que bachiller; serían menos las personas mujeres y hombres no profesionales y cuando menos todos con algún saber en especial como técnico medio o como técnico superior; serían mucho menos los desocupados, serían menos las personas en extrema pobreza, menos la delincuencia y estuviéramos compitiendo con cualquier país del mundo en calidad educativa, en desarrollo y en calidad de vida.

Si los intereses politiqueros no habrían estado tan metidos en el que hacer de la Educación, pensando en su particular interés, no habríamos tenido tantas reformas educativas; prácticamente una para cada gobierno de turno, hasta nuestros días.

¿Es que a propósito nos desentendemos del concepto prioridad y hacemos cualquier cosa que más beneficie a los gobernantes que a la población en general? o es que ciertamente no tenemos la capacidad conceptual de priorizar y consiguientemente privilegiar, preferir o anteponer a cualquier otro emprendimiento regional, departamental o nacional, la tarea educativa como eje de desarrollo en salud, producción, economía, paz y progreso?
Lo peor del caso es que a veces priorizamos suntuosidades, lujos, buena vida, para unos cuantos y este es el ejemplo que se enseña a diario en la formación de las nuevas generaciones, olvidando que los primeros maestros de la familia son los padres, como que los padres de un país son las autoridades que lo gobiernan y que deben modelar con el ejemplo su compromiso, responsabilidad y capacidad para demostrar que la Educación es realmente prioridad.

Si optáramos por generar políticas que den prioridad a la Educación, estamos optando por ser un país libre, educado, con profesionales y técnicos bien formados, talentosos y creativos, que busquen formas, iniciativas y proyectos que nos permitan superar el umbral de la pobreza, generar más fuentes de empleo y dejar de pertenecer a la periferie del mundo.


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