El anuncio de la Reserva Federal de EEUU, a finales de julio, de concretar finalmente el recorte de sus tasas de interés en 0,25% (de 2,50% a 2,25%) por primera vez desde 2008, ha generado una sensación de cautelosa esperanza y alivio entre quienes ven con preocupación el devenir de la economía boliviana, aunque también están conscientes de que podría no ser un empujón suficiente.

No es una medida sorpresiva, aunque sí generó la esperanza de que favorezca a las economías emergentes. Por ejemplo, a corto plazo, con la rebaja de tasas de interés en EEUU podría reducirse la “escasez” de dólares en el mundo, algo que los analistas consideran estaba generando problemas en los sistemas financieros emergentes con pasivos que se financiaron en dólares.

La mala noticia de todo esto es que revela lo dependiente y poco soberana que sigue siendo la economía nacional
Otros esperan que la caída de las tasas también genere un alza en la cotización de materias primas como el petróleo, lo que ayudaría a mejorar la deteriorada balanza comercial boliviana, tan dependiente del petróleo.

Sin embargo, lo más probable es que este efecto sea limitado, ya que la irrupción del fracking en la industria le ha permitido a EEUU alcanzar la autosuficiencia energética e incluso superar la producción de Arabia Saudí en hasta 2 millones de barriles/día.

Para Bolivia el efecto positivo podría ser aún menor debido a la caída en los volúmenes de producción y exportación de gas, tanto por las bajas nominaciones de los mercados vecinos como por el descuido en materia exploratoria.

Por otra parte, la posibilidad de captar mayores divisas -por ejemplo, mediante nuevas emisiones de bonos soberanos- es menor que en años anteriores, ya que las perspectivas de la deuda boliviana, según Fitch, son negativas, particularmente por los elevados niveles de déficit y la caída de las reservas internacionales. Incluso si se lograse colocar bonos, la calificación de deuda podría obligar a pagar interese mayores en favor de los acreedores.

Asimismo, hace un tiempo ya que EEUU incluyó a Bolivia en su lista de países que incumplieron tratados internacionales en el tema de tráfico de personas. Y esta semana, Donald Trump volvió a poner a Bolivia entre los países con mayor tránsito o producción de droga, y que además habría incumplido sus obligaciones antinarcóticos acordadas internacionalmente, generando airadas protestas del gobierno nacional.

Este tipo de situaciones, aunque ciertamente son producto de la arbitrariedad, la prepotencia y hasta una posible “mala intención” como dijo el canciller Diego Pary, no deja de dar argumentos a quienes piensan podría perjudicar el poder de negociación del país.

De cualquier manera, los más optimistas piensan la baja de tasas de interés de EEUU puede generar un efecto “contagio” en las tasas de referencia en Bolivia, reduciéndolas nuevamente tras una ligera alza, lo que beneficiaría a los ciudadanos endeudados y dinamizaría nuevamente el consumo interno.

La mala noticia de todo esto es que revela lo dependiente y poco soberana que sigue siendo la economía nacional, ya que, dado el contexto actual, no dejamos de esperar que llueva afuera con la esperanza de que nos lleguen algunas gotas adentro.