¿Un mundo paralelo?

La solución es aún más profunda, no pasa por dar un castigo “ejemplificador” o por echarlos del centro de la ciudad, pasa por crear programas de rehabilitación, de concientización y de reinserción a la sociedad.

Hace un par de días se conoció sobre el aumento de los bebedores consuetudinarios en nuestro departamento, pues ya es costumbre verlos por zonas próximas al hospital San Juan de Dios, la ex terminal de buses, el Cementerio y algunos barrios de nuestra ciudad.

Hasta ahora no se han tomado medidas al respecto, a excepción de algunas represivas como echarlos de las zonas céntricas. Este problema en algunos casos ha aumentado la delincuencia y con ello la inseguridad para los ciudadanos. Más aún, lo lamentable es que no se ha hecho nada estructural para resolver el conflicto, las acciones en toda Bolivia han sido vergonzosas e incluso violentas.

En la ciudad de El Alto en 2018 dos bebedores consuetudinarios, una mujer y un varón, fueron acuchillados en varias ocasiones en medio de una riña callejera. En 2019 el director municipal de Seguridad Ciudadana de la Alcaldía de Trinidad, Humberto Pareja, informaba que en el marco de la Ley 259 de Control al Expendio y Consumo de Bebidas Alcohólicas se comenzó a retirar a los bebedores consuetudinarios de las plazas de esa ciudad.

Pero ¿alguna de estas acciones resolvió el problema? La respuesta es un rotundo NO. La solución es aún más profunda, no pasa por dar un castigo “ejemplificador” o por echarlos del centro de la ciudad, pasa por crear programas de rehabilitación, de concientización y de reinserción a la sociedad.

En el año 2017 desde la Alcaldía de Tarija se anunció el inicio de un censo detallado que permitiría conocer el número exacto de bebedores consuetudinarios

Y aún más, también pasa por fortificar los pilares del núcleo familiar y la economía de los ciudadanos. Sin duda se trata de un problema con muchas aristas, pero que debe ser resuelto.

En el año 2017 desde la Alcaldía de Tarija se anunció el inicio de un censo detallado que permitiría conocer el número exacto de bebedores consuetudinarios, ¿cuál era el objetivo? Identificarlos y generar un plan para resolver el problema.

En el 2018 se anunció que tanto la Alcaldía de Tarija como la Gobernación encaraban un proyecto para resolver este conflicto, sin embargo, del tema hasta ahora no se sabe nada.

Entretanto una investigación realizada en las nueve ciudades capitales de los departamentos, más El Alto, en un universo de 14.607 viviendas, reveló que en las ciudades de La Paz, Sucre y Tarija se reporta la mayor cantidad de personas que consumen mensualmente bebidas alcohólicas.

Para este estudio se encuestó a miembros de las familias comprendidos entre 12 y 65 años. Otro dato que destapó el estudio fue que el alcohol es la droga lícita de mayor consumo en el país y la que causa mayor adicción en nuestro entorno social.

Los estudios y las buenas intenciones frente a este conflicto van quedando en eso, en solo intenciones. Entretanto, la situación de inseguridad empeora, el abandono de estas personas se agrava y los centros de rehabilitación quedan en promesas.

Y si de promesas hablamos esto se vuelve aún más invisible en medio de la cortina electoral, pues los actuales candidatos poco o nada plantean respecto a resolver este tipo de problemas.

Estas personas siguen siendo invisibles ante toda instancia como si se tratara de un mundo paralelo que no merece atención.