Un futuro mejor para los niños

    “Estamos desde muy pequeños con mis hermanos aquí, precisamente desde que yo tenía 10 años, al principio no quería asistir por la timidez y vergüenza, no compartía con facilidad con los demás, entonces a raíz de la invitación mi madre asistía al proyecto y recibíamos todos los beneficios”, explica.
    Cuenta que su madre asistía constantemente al proyecto, así de a poco fueron asistiendo los hijos, participando de todas las actividades que realiza ChildFund, ella estaba en el barrio San Bernardo que pertenece al proyecto “Nueva Esperanza” y ahí empezó su liderazgo.
    Esta mujer ingresó en el grupo de líderes jóvenes, asistiendo a reuniones con jóvenes del barrio, participó en la mesa directiva siendo presidenta dos veces consecutivas de los jóvenes líderes del proyecto.
    Así, paso a paso, ha participado en otras organizaciones, ampliando los horizontes como en la Red de Organizaciones Juveniles, después ha participado en el grupo “Irrumpiendo Espacios del Ecam” y luego en el grupo de la Alcaldía “Amigos Sin Fronteras”, dedicados a hacer actividades recreativas para los niños. Estuvo ahí hasta los 20 años porque cumplió la  edad límite de ayuda en el proyecto.
    “La ventaja y la ayuda que recibí del proyecto fue para fortalecer mi liderazgo y poder participar más de las actividades, ya no siendo una persona pasiva sino activa, ya que participo en reuniones y elaboración de proyectos en beneficio de los jóvenes, como cursos de liderazgo y la guía comunitaria dentro del proyecto `Nueva Esperanza´, así también apoyo en la actividad  de evaluación de niños menores de 5 años”, indicó Castro.
    Así mismo confiesa Gabriela que todas estas actividades le ayudaron personalmente a fortalecer su liderazgo y ahora considera que en relación a sus compañeras de la universidad, ha podido avanzar un paso más en su vida porque el proyecto le abrió muchas puertas.
    Ahora Gabriela se cambió de barrio, ha hecho una vida muy aparte pues ya formó su familia, se casó y tiene un bebé, ya terminó el año pasado la carrera de Psicología, reemplazó a una profesora del Proyecto Niño Chapaquito Feliz.
    “Mi vida se ve reflejada en los pasos que he dado antes, ahora estoy trabajando en el Servicio Departamental de Salud (Sedes) como Responsable Departamental de Medicina Tradicional, creo que las nuevas generaciones tienen el apoyo de esta institución para fortalecer su liderazgo, de salir adelante para tomar decisiones firmes, analizando las ventajas y desventajas”, manifestó emocionada Castro.

    El Gerente del Programa
    ChildFund en Bolivia, SalegEid, habla sobre este proyecto de ayuda que está dirigido a los más necesitados. Indica que ChilFundes es miembro de una alianza de once países en el mundo que trabajan para apoyar a que los niños que viven en condiciones de carencia, exclusión y vulnerabilidad, la meta es que tengan la oportunidad de convertirse en padres y madres de familia líderes, capaces de generar cambios positivos y sostenibles en las comunidades.
    El fondo con el que se sostienen recibe donaciones de varios países. En cuanto a los montos éstos varían de acuerdo a lo que la gente quiera regalar, es muy versátil lo que reciben, los padrinos de los niños hacen regalos periódicamente para atender las necesidades de los niños.
    La otra forma voluntaria depende de los padrinos, que hacen llegar regalos a sus apadrinados, un poco más del 40% de estos niños reciben su regalo, por lo menos una vez al año, ya sea en su cumpleaños, Navidad o Día del Niño o para cuando el padrino quiera hacerle el regalo ya sea en efectivo o especie.
    En Tarija en 1979 se inicia como CCF, donde nace el primer programa “Corazón de María”, que comprende las zonas de Tabladita, Turumayo, después aparecen los proyectos “Niño Chapaquito Feliz”, y luego las Organizaciones Comunitarias de “Nueva Esperanza”, “Bello Horizonte”, “Sella en Marcha”, “Nuevo Amanecer”, 11 de Mayo, Unidad Moto Méndez y Guadalquivir.
    “ChildFund apoya por un tiempo no eternamente, ya que estimamos que de 12 a 15 años es un tiempo suficiente para ayudar a estos niños empobrecidos, por ejemplo se dejó de trabajar con las familias de Bello Horizonte el 2008”, indicó Eid.
    Explica que en el trabajo primero analizan los barrios donde vive la gente con falta de luz, agua potable, niños en riesgo de ser explotados, maltratados por la violencia, a consecuencia del exceso de alcohol y otros.
    Luego forman organizaciones, motivan a que los padres de familia, de esos niños se organicen  y constituyan una ONG local, no trabajan con las juntas vecinales, ya que se apoya a los padres de los niños enrolados a ChildFund. Un niño enrolado es aquel que ha sido identificado por sus carencias y necesidades.
    En cada uno de estos programas existe un Comité de Padres de Familia, éste surge de la comisión de padres de un niño enrolado, donde se llena una ficha y se registra las carencias que tiene, la condición de su familia, si tiene deseos o está participando en una escuela, cuál es su grado de avance. Ese es un niño afiliado.
    Actualmente una vez organizados los comités de padres, con su personería jurídica  trabajan en un plan estratégico en su barrio, donde identifican los problemas  y ven la causa  para elaborar un plan estratégico por tres años.
    La ayuda llega para programas a menores de 5 años, para que estos infantes tengan salud y crezcan en hogares sanos y seguros, lo que quiere decir que se trabaja con las familias y se apoya a la educación inicial. A los niños de 6 a 14 años se les apoya con la escolaridad, en la educación, salud física, oral y formación de liderazgo.
    Con los jóvenes de 15 a 24 años, se trabaja en las habilidades de fomento, en su desenvolvimiento de participación en las organizaciones locales, que se incluyan en clubes, que trabajen por el bienestar de su comunidad y que sean capaces de crear proyectos como el tratamiento de basura.
    Esa es la colaboración que hace ChildFund en Tarija, donde no tiene ningún personal propio, ya que los padres de familia deben trabajar como organización comunitaria. Los técnicos locales facilitan la comunicación del padrino con el niño por lo menos una vez al mes, desde un agradecimiento o carta espontanea donde el niño quiera comunicarle algo, informa Eid.
    El gerente Eid hace conocer que son en total ocho responsables de patrocinio, también hay responsables de programas dependiendo de la cantidad de niños. Cuando la organización tiene más de 350 niños, necesita uno a tres técnicos de programas en educación y salud.

    Convenios
    Hay un convenio con el Servicio Departamental de Salud (Sedes), también tienen convenios con el Servicio de Educación Urbana (Seduca), con el Gobierno Municipal de Tarija para el tratamiento de la basura, arborización de jardines e iluminación de calles.

    DATOS
    Esta institución existía antes con el nombre de Christian Children’s Fund (CCF), llegó a Bolivia en el año 1979 y comenzó a trabajar en Tarija y Oruro. Los primeros programas empiezan en estos departamentos, atendiendo a los niños que estaban a CCF para recibir donaciones y beneficios de sus padrinos, de ahí se extiende a Santa Cruz, La Paz y Cochabamba.
    En el año 2010 cambia de nombre a ChildFund (Fondo para los Niños), constituido por las donaciones voluntarias de millones de personas en Alemania, Australia, Estados Unidos, Taiwán, Suecia, Corea, Nueva Zelanda, Japón y otros países. Ahora colaboran a los niños de 70 países con aportes económicos.
    El programa más antiguo de Tarija es el “Corazón de María” tiene 28 años y es una organización comunitaria liderada por padres de varios barrios desde Tabladita