Un crimen, una duda y una alerta

Un horrendo crimen estremeció ayer a Yacuiba y a todo el país. Una familia completa yacía muerta en su habitación. Tras varias horas de duda sobre los motivos la versión oficial confirmó que el padre de familia mató a sus cuatro hijos, a su esposa y luego se suicidó.
Más aún una fuerte versión extraoficial indicó también que el progenitor era presionado por prestamistas colombianos. ¿Es posible que la presión de estos sujetos lo hayan llevado a cometer este horrendo crimen? O ¿Se trata de un ajuste de cuentas? Ésas eran las interrogantes que ocuparon la tarde de ayer a Tarija.

Y aunque la versión oficial al caer la noche fue de feminicidio, infanticidio y suicidio por parte del padre de familia. Las dudas quedan. Los medios digitales de la región que tuvieron un contacto más directo con esa realidad reportaron que se trataba de una familia pobre, víctima de la crisis económica y que ha tenido que recurrir a prestamistas colombianos.

Si bien el Instituto Nacional de Estadística (INE) indica que la pobreza bajó en Bolivia de tal manera que se encuentra entre los países que más la ha reducido en la región, según información de la misma entidad la tendencia en Tarija va en sentido contrario, es decir que crece cada día.

Esto ha hecho que muchas personas recurran a préstamos de todo tipo y en los últimos tiempos a los préstamos “gota a gota” que aunque no lo crea ya son una realidad en el departamento. Quizás haya existido la presión a esta familia por parte de colombianos o quizás no, pero esta duda- más allá de que censuramos este crimen- abre un túnel oscuro que no deja de preocupar.

Hace dos años comenzó a operar en México una red de colombianos que presta dinero a pequeños comerciantes y vendedores ambulantes en un esquema conocido como “gota a gota”, que consiste en otorgar préstamos sin condiciones, pero con la exigencia de pagarlo diariamente durante 20 días, con intereses altísimos.

Autoridades mexicanas advirtieron que se trata de un sistema desarrollado por narcotraficantes colombianos y genera ganancias de hasta 100 millones de pesos a la semana (unos 5 millones de dólares).

Los colombianos ofrecen préstamos sin necesidad de fiadores, que cobran en pequeñas cuotas con intereses de hasta 20%. Si la persona se retrasa con el pago, los prestamistas se llevan parte de su mercancía, golpean a los deudores e incluso amenazan a sus familiares.

Autoridades de otros países han lanzado campañas para prevenir a la ciudadanía de ser víctimas de redes de prestamistas. Ya es hora de que nuestras autoridades también tomen cartas en el asunto, pues en todo el mundo se han visto horrendos crímenes a causa de esto.

Más aún, también es fundamental de una vez por todas darle un rumbo al departamento, que hoy por hoy con el abandono del Gobierno de ser la billetera de Bolivia se está convirtiendo en una de las regiones más pobres.

Sin embargo, desde lo humano, también nos toca nuestra parte, pues cabe reflexionar que la violencia no nos lleva a ninguna parte. Ningún motivo, de la índole que sea, justifica feminicidios, infanticidios o cualquier tipo de acto violento.