Trata de recordar que…

Tu naciste feliz, pero luego te enseñaron a que debes ocuparte de la felicidad de los demás y, entonces, comenzaste a sentirte infeliz por no lograrlo. Y te olvidaste de tu propia felicidad….

Tu naciste fiel, pero te enseñaron que tenías que procurar ser fiel a los demás y, entonces, comenzaste a serte infiel para lograrlo. Y renunciaste a la fidelidad por ti mismo.

Tu naciste alegre, pero te enseñaron que tenías que preocuparte por la alegría de los demás y, entonces, comenzaste a sentirte triste al no lograrlo. Y te olvidaste de tu propia alegría.

Tu naciste pleno, pero te enseñaron que tenías que preocuparte por lograr la plenitud de los demás y, entonces, comenzaste a sentirte vacío, porque perdiste tu propia plenitud.

Tu naciste amando, pero te enseñaron que tenías que preocuparte para que los demás se sientan amados y, entonces, comenzaste a sentirte sin amor, porque te olvidaste del amor por ti.

Tu naciste libre, pero te enseñaron que te preocupes por la libertad de los demás y, entonces, te esclavizaste para conseguirlo y entregaste tu única libertad.

Tu naciste seguro, pero te enseñaron que tenías que garantizar la seguridad de los demás y, entonces, comenzaste a sentirte en peligro al no conseguirlo. Y resignaste tu propia seguridad.

Tu naciste riendo, pero te enseñaron que tenías que lograr que rían los demás y, entonces, comenzaste a llorar por no lograrlo. Y resignaste tu hermosa risa.

Tu naciste calmado, pero te enseñaron que tenías que calmar a los demás y, entonces, comenzaste a sentir dolor por no lograrlo. Y perdiste tu propia calma.

Tu naciste con la vida, pero te enseñaron que tenías que vivir por los demás y, entonces, comenzaste a matarte de a poco para lograrlo. Y terminarás matando a tu propia VIDA