Tomayapo tierra del durazno “cuaresmero” chapaco

    La historia y el que habitaran aquellas ubérrimas estribaciones familias que poblaron la región, es tan antigua como de los mismos tiempos cuando los frailes dominicos, que salieran desde Potosí, exploraron las regiones de los Cintis para producir diversos frutos que les interesaban como fuera la vid y por ello llegaron hasta lo que hoy es Camargo y establecieron allí una legendaria plantación vitivinícola y una bodega productora que denominaron San Pedro.

    Por aquellos años de 1500 adelante y cuando las llamadas avanzadas ibéricas aperturaron los primeros senderos para comunicar Potosí y Charcas con el virreinato del Plata, y la ruta se trazara por las estribaciones del macizo de Sama hacia el sur y alcanzar el Bermejo para conectarse con Salta, Tucumán Córdoba y Buenos Aires, la entonces llamada Villa de Francisco de Tarifa, después denominada Villa de San Bernardo de Tarixa y finalmente la ciudad de Tarija, que era la necesidad geopolítica de asegurarse la llamada colonia de Las Indias, desde donde se explotaba y exportaba la plata y el oro sustraído desde el Sumaj Jorko o Cerro Rico de Potosí; Tomayapo y Paichu fueron de esa parte histórica de las llamadas avanzadas.

    Si bien el clero religioso de las congregaciones de dominicos, jesuitas, oblatos y franciscanos eran además de entendidos y estudiosos en diversos campos científicos y teológicos, entre ellos de igual manera estuvieron connotados estudiosos y conocedores de las actividades agrícolas y ganaderas, por lo que a Camargo, Carreras, Villa Abecia, El Puente y, pasando el río San Juan del Oro, viniendo a Iscayachi, se pasa por la región denominada Cieneguillas y hacía el lado éste de esas serranías está enclavada la vieja población llamada Tomapayo. 

    Cuando los religiosos en toda la periferia extendida a lo largo experimentaron sembrando la vid y vieron que ciertos parajes fueron beneficiosos para lograrse la gran cantidad requerida para la elaboración del vino “de misa”; algunas no dieron esos resultados pero en cambio si fueron tierras casi totalmente exclusivas para la producción de determinadas plantas frutales que como el durazno fueron igualmente reproduciendo almacigueras que poco a poco poblaron esos parajes naturales de rica vegetación y plantaciones frutales.

    En aquellos pasados tiempos y hasta adentrado los años sesenta, Tarija y todas esas regiones fueron siempre sinónimos de ser regiones productoras de frutos veraniegos que abastecieron, y lo hacen actualmente, a todo el país; pero… quienes no son oriundos de estos lugares escucharon alguna y muchas veces hablar y referirse a la fruta y a los duraznos cuaresmeros..¿Saben a cuáles y qué clase de duraznos cuaresmeros me estoy refiriendo?

    Desde siempre en todo Bolivia, en Camargo que fuera siempre la tierra de la fruta, o del Luribay en La Paz, San Benito en Cochabamba, Comarapa, Valle Grande y otras renombradas localidades nacionales; todas tienen en época de verano abundante en producción de frutales y principalmente de duraznos de diferentes variedades y calidades.

    Después del verano y conforme al calendario religioso relacionado con las estaciones del año, llega el carnaval donde la fruta y el durazno se expresan en su máxima producción; luego llega la llamada “Cuaresma Religiosa o Santoral” y para entonces la fruta de verano propiamente está terminada en su ciclo y las plantas comienzan a secar su hojarasca para esperar el invierno y la nueva poda para la siguiente cosecha.

    En ese tiempo, en esos meses de finales de marzo, abril y primeras semanas de mayo, es cuando en Tomayapo recién se cosecha el delicioso durazno llamado “cuaresmero” que además de jugoso, grande y dulce como la miel, es un durazno que tiene una particularidad que se denomina “verdadero ulincate”, término que deriva de Alicante, España de donde es originaria una especie de durazno grande, amarillo como la yema del huevo y dulce; la particularidad de ese durazno es que mientras no esté mezclado con ninguna otra variedad, puede secarse pero no se pudre.

    Esa calidad de la variedad que se produce en el  valle de Tomayapo ha sido motivo para que en los años 1920 y 1940 muchos agricultores cochabambinos vinieran a Tomayapo y llevaran plantines para sembrar y reproducirla en el suelo de la “llajta”, siendo la zona de San Benito la que fuera más apropiada para que ese durazno sea igualmente dulce y amarillo, por lo que si hacemos genealogía frutícola se dirá de que los duraznos de San Benito de Cochabamba son hijos de los duraznos de Tomayapo de Tarija.

    Esa calidad y productividad duraznera de Tomayapo actualmente no recibe la importancia y valor estratégico para producirse y agregarse al beneficio de las familias de esa región y se pueda seriamente industrializár para competir con Chile.

    Existeb indicios históricos en bibliotecas santiaguinas de que hacen referencia a que las plantas de durazno que producen para envasar y exportar, tienen su origen en plantines que se llevó desde Tomapayo, donde actualmente los tienen científicamente industrializados.

    La temática y olvidada riqueza que la zona de Tomayapo tiene en referencia a la producción duraznera  es tan admirable e igualmente admira la miopía de las autoridades departamentales y nacionales que no valoran la riqueza propia de la zona, y todo porque está casi totalmente aislada del país, porque para ingresar a Tomayapo hasta no hace mucho se lo hacía a lomo de bestia desde Cieneguillas, o bien transitando por San Lorenzo, pero a lomo de bestia.

    Tomayapo está en los mapas de la corona y figura desde 1810, cuando el Usi posidetis  de España estableció geográficamente  lo que tenía que ser el reino de Pizarro y Almagro, que originaron las nuevas naciones americanas; pero ahora en tiempos de república  o de Estado, Tomayapo…., está olvidado.