Tierra trágame

Cuando Doria Medina citaba a Churchill para hablar de los hombres que valían para la guerra y para la paz, bien podía referirse a esos dos momentos. Aquel en el que Luis Fernando Camacho llegaba a plaza Murillo jaleado por sus incondicionales en noviembre y la del viernes en Alasitas, corrido a platanazos. Sin duda que los tiempos cambian y que todo el mundo tiene derecho a hacer lo que le plazca, pero a veces es bueno darle el tiempo.