Tariquía, después de elecciones

La Reserva Nacional de Flora y Fauna de Tariquía sigue en el punto de mira del Ministerio de Hidrocarburos como plan fundamental para aumentar unas reservas de gas que están cada vez más raquíticas y que no encuentran reposición exitosa en ninguno de los proyectos alternativos.

Boyuy pinchó hondo, pero no comercial, y lo del Jaguar X6, en Huacareta, va por el mismo camino, ya que se preveían resultados hace diez meses y hasta el momento solo hay plazos alargados estratégicamente coincidiendo con los meses electorales.
Hace ya dos meses, que el Gobierno decidió levantar las manos del proyecto de San Telmo ante la contestación social, e incluso sacrificó a uno de sus voceros con expectativas de futuro, como el alcalde de Uriondo Álvaro Ruíz, al que hizo asegurar que el proyecto ya no iba, pero el asunto no es tan simple.

Es evidente que sacar proyectos y anular contratos de buenas a primeras es imposible. Petrobras ha aguardado su momento entendiendo las razones electorales que el Gobierno ha esgrimido al mismo tiempo que se hacía la vista gorda con la reducción de nominaciones desde Brasil. En cualquier caso, fue el propio Presidente Evo Morales quien lo volvió a traer a colación sin venir a cuento en un acto con el alcalde Rodrigo Paz, a quien le atribuyó una complicidad en el proyecto, como al Gobernador, que no tardaron en desmentir.

El “futuro seguro” de Bolivia pasa por proyectos como el de Tariquía, y otros aún más agresivos, que permitan seguir inyectando dólares al sistema a través de la exportación de gas, aunque luego de años de falta de previsión en el sector, es muy posible que ya sea tarde para todo: Brasil tiene el Presal, Argentina Vaca Muerta, y llegar a Ilo es todavía una idea en papeles. Concretarlo, tender los ductos, armar la planta de licuefacción y establecer los contratos de ultramar pertinentes, visto los tiempos manejados en asuntos menos complejos y en momentos más boyantes, como los de la industrialización, hacen prever que no quedará gas para cuando llegue el primer metanero a puerto.

La resistencia en Tariquía no se ha diluido, se ha agotado, que es distinto. Una medida demasiado larga como fue el bloqueo en el puente Vallecito Los Lapachos, junto a la gestión de algunas fuerzas de supuesto apoyo, que en realidad acabaron minando el grupo, tuvo consecuencias, pero eso no quiere decir que la gente haya levantado las manos o que todo le parezca bien.

En Chiquiacá, unas 90 personas firmaron un supuesto acta de apoyo tras una supuesta consulta previa que no cumplió los plazos – el contrato ya estaba protocolizado – ni fue acompañada por el TED, como se estipula. Los datos del TED dicen que en Chiquiacá hay más de 700 votantes habilitados para el próximo 20 de octubre. Más que los 90, pero menos que los 377.600 habilitados en todo el departamento. Con Tariquía se juega algo más que el segundo o el tercer senador, se juega el destino de un departamento que está agotado de ser exprimido.