Senarecom detecta unas 21 mineras ilegales en Potosí

El Servicio Nacional de Registro y Control de la Comercialización de Minerales y Metales (Senarecom) reportó este miércoles que, en el primer trimestre del 2019, se detectaron al menos 21 empresas ilegales dedicadas a la comercialización de minerales en la ciudad de Potosí.

“Hemos encontrado 21 empresas, de estas unas ocho ya se han acercado a Senarecom para legalizar su situación”, informó la responsable de Senarecom Potosí, Silvia Calvo, según un reporte de radio Fides. Según la funcionaria, las empresas cuestionadas fueron detectadas durante los operativos sorpresa que se desarrollaron en la Villa Imperial y se constató que estas se ubican en las zonas altas de la urbe.

Después de la reunión establecida en Sucre entre las secretarías de recursos naturales de las gobernaciones de Chuquisaca, Potosí y Tarija a finales de la anterior gestión se esclareció que no existe control suficiente respecto al impacto ambiental que generan las empresas mineras en la Cuenca del Río Pilcomayo.

El secretario departamental de Pueblos Indígenas de la Gobernación de Tarija, Felipe Moza indicó que no se tiene conocimiento de cuántas empresas mineras ilegales existen en el país y explicó que la situación de esta vertiente es peor de la antes planteada. En una nota anterior, se hizo referencia a la denuncia que se realizó en el departamento de Potosí sobre los residuos de la explotación minera que vertía una empresa a las aguas del río Pilcomayo.

A partir de ese punto, se especuló sobre el funcionamiento de empresas sin autorización ambiental y se alertó a las autoridades de los tres departamentos afectados del país. A nivel internacional también se realizaron estudios de los componentes del agua y determinaron que efectivamente existe contaminación mineral, además de la otra problemática que puso a esta cuenca en el segundo lugar del río con mayor sedimentación del mundo.

El conflicto de la sedimentación es serio. Se advirtió que los pueblos indígenas que tienen como base de su economía el río Pilcomayo son los más afectados. En los lugares en donde antes se solía pescar, el sedimento hizo que la profundidad de sus aguas reduzca drásticamente y deban trasladarse a distancias kilométricas en temperaturas que llegan a pasar los 40 grados bajo sombra.