Seguridad Hídrica para Tarija, ¿cómo obtenerla?

Agua para Tarija
Sin agua no hay salud ni vida

Seguridad Hídrica es un concepto relativamente nuevo, que surgió en los años ochenta del siglo pasado y a nivel mundial se expresó en el Foro Mundial del Agua de marzo de 2000 (Amsterdam), como el paradigma  a buscar en la gestión del agua.

Grey y Sadoff (2007) lo definieron como “la provisión confiable de agua cuantitativa y cualitativamente aceptable para la salud, la producción de bienes y servicios y los medios de subsistencia, junto con un nivel aceptable de riesgos relacionados con el agua”.

Actualmente a escala mundial, la Seguridad Hídrica es un paradigma de los objetivos de la gestión del agua. Humberto Peña en un documento preparado para la CEPAL (2016) contextualizó el concepto para la región latinoamericana y caribeña, y nos indica que la seguridad hídrica consiste en tener:

i.         Una disponibilidad de agua que sea adecuada para el abastecimiento humano, los usos de subsistencia, la protección de los ecosistemas y la producción.

ii.         La capacidad para acceder y aprovechar dicha agua de forma sustentable y manejar, de manera coherente, las interrelaciones entre los diferentes sectores y

iii.         Un nivel aceptable de riesgos para la población, el medio ambiente y la economía, asociados al agua.

En grandes urbes latinoamericanas, recientemente fuertes sequías han puesto en jaque el abastecimiento de agua potable y por lo tanto la seguridad hídrica. Sao Paulo en el Brasil el 2015; La Paz y otras ciudades de Bolivia a fines del 2016 y principios del 2017 son solo algunos de los ejemplos más cercanos. En los próximos años Latinoamérica será, sin lugar a dudas, una de las regiones más urbanizadas del planeta (80% de su población).

Es por esto que constituye un tema de gran preocupación cómo  los sistemas de abastecimiento de agua urbanos puedan considerarse relativamente “seguros” en un futuro próximo. Un nivel mínimo de seguridad en lo que se suele llamar “oferta” del agua no es posible de alcanzar normalmente,  sin una combinación de reservorios superficiales y subterráneos. Los reservorios superficiales se denominan represas o embalses. Los reservorios subterráneos se conocen como acuíferos, su conocimiento toma años, cuando se efectúan los estudios necesarios.

Ahora bien, las represas juegan un papel muy importante en el manejo del agua. Son lugares donde almacenamos el agua de lluvia para los períodos secos. ¿Cuál es la situación en Tarija al respecto? ¿Cuan seguros estamos o podremos estar en el futuro?

Según el Plan Maestro Metropolitano (PMM) de Agua Potable y Alcantarillado Sanitario elaborado en 2012-2013 , hace ya casi ocho años, en Tarija las demandas actuales y futuras se podrán cubrir con una combinación del aprovechamiento de aguas superficiales y subterráneas, ya que ninguna de ellas por si sola es suficiente para cubrir el 100% de la demanda.

Según las estimaciones del PMM, la demanda máxima diaria actual (2020) está en el orden de 740 litros/seg.

En época seca (estiaje, o sea cuando se “siente” el racionamiento en los barrios) las fuentes superficiales (considerando las obras del Programa Guadalquivir), pueden aportarnos hasta 320 litros/seg.

Las fuentes subterráneas, considerando solo la ciudad,  por su parte, pueden llegar hasta 500 litros/seg. Es decir dispondríamos de 820 litros/seg de “oferta” contra los 740 litros/seg  de “demanda”, por lo tanto no debieran existir racionamientos en el servicio. Lo anterior significa llegar al máximo la explotación de aguas subterráneas.

Sin embargo la demanda de agua en Tarija crecerá cada año entre 15-25 litros por segundo. Así que ya debiéramos estar preparándonos para volver a utilizar la Planta de Tratamiento de Agua Potable de San Jacinto, lo cual es perfectamente posible y necesario, y solo hay que rehabilitarla y añadirse un módulo de tratamiento de plaguicidas, nada del otro mundo. Esto nos permitiría no sobreexplotar nuestro acuífero y estaríamos más seguros con el embalse San Jacinto a mano.

Para más adelante, deberemos pensar en otras fuentes como los embalses Huacata, Calderas y, porqué no, La Victoria. Con estas fuentes estaríamos más blindados para las próximas sequįas. No olvidemos que en menos de 15 años Tarija tendrá más de 400 mil habitantes. Al mismo tiempo COSAALT tiene que trabajar y mucho en mejorar su gestión: midiendo su producción, reduciendo sus pérdidas (agua no facturada) y estimulando un uso más eficiente de agua en los hogares.