Sánchez continúa contactos para intentar reelección

El líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, proseguirá su ciclo de encuentros con la sociedad civil con el objetivo de presionar a la izquierda para que apoye su reelección como presidente del Gobierno.

Once días después de ver fracasada su investidura, Sánchez se reunió este martes con entidades educativas y de lucha contra la desigualdad social, como parte la ronda de contactos iniciada el pasado jueves con asociaciones feministas y del sector digital y tecnológico.

El lunes conversó con agrupaciones ecologistas y el jueves lo hará con las dos principales organizaciones empresariales y con los máximos dirigentes de Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores, los dos sindicatos mayoritarios de este país europeo.

Tras culminar estas reuniones, su pretensión ahora es elevar una propuesta programática al grupo parlamentario Unidas Podemos (UP) y convencerlo para que respalde una administración del PSOE en solitario, es decir, sin la presencia de esa fuerza de izquierda.

Su apuesta es lograr un acuerdo que siga el modelo de Portugal o Dinamarca, donde gobiernan partidos socialdemócratas como el suyo con el sostén externo de formaciones progresistas, que supuestamente garantizan la estabilidad política y el cumplimiento de un programa.

Sin embargo, UP -alianza entre Izquierda Unida, Podemos y sus confluencias territoriales- advirtió que, si los socialistas continúan insistiendo en alcanzar un acuerdo ‘a la portuguesa’, el intento de que Sánchez sea presidente en septiembre volverá a fracasar.

Ganador de las elecciones generales del 28 de abril, pero con apenas 123 de los 350 escaños en el Congreso de los Diputados, Sánchez necesita aliados para seguir en el poder que alcanzó en junio de 2018 con una moción de censura contra el conservador Mariano Rajoy.

Su opción predilecta siempre fue un ejecutivo socialista en minoría respaldado externamente por Podemos a cambio de un acuerdo programático, pero su ‘socio preferente’, como él mismo lo definió, le exige conformar un Gobierno de coalición.

Ambas formaciones empezaron a negociar esa administración conjunta el 19 de julio, a tres días del inicio del debate de investidura, una vez que el líder de Podemos, Pablo Iglesias, renunció a ocupar un ministerio, condición exigida por Sánchez.

Pero las conversaciones no fructificaron por los desacuerdos sobre qué papel debía jugar UP en ese eventual gabinete y el secretario general del PSOE no consiguió los apoyos suficientes para ser reelegido en la Cámara Baja.

Frustrada la alternativa de coalición, los socialdemócratas descartan ahora volver a intentarlo y renuevan la presión sobre Iglesias para que acepte su Gobierno monocolor.

El actual jefe del Ejecutivo en funciones tiene aún hasta el 23 de septiembre para volver a presentarse como candidato a la reelección.

Si en esa fecha no resulta exitosa la investidura se convocarían de manera automática a nuevos comicios legislativos el 10 de noviembre, que serían los cuartos en cuatro años.

Algo que según algunos analistas españoles han considerado un total despropósito.