San Antonio resiste en Tarija

Bolivia logra con este nuevo sistema de compresión en Sábalo elevar su capacidad de producción a los 60 millones de metros cúbicos diarios, pero el problema está en la demanda

Es cierto que en esta campaña electoral no solo confluyen candidatos y visiones más o menos ideológicas, sino también miedos y pecados capitales, como la codicia y la envidia. Las pistas de cada uno de cómo van a enfrentar tal o cual tema no es menor, sobre todo cuando se trata de asuntos elementales en la balanza comercial negativa – la madre de todas las catástrofes – como la explotación de los hidrocarburos.

El momento es particularmente delicado, pues en década y media de bonanza, se ha invertido menos de lo necesario en apuntalar lo elemental: que YPFB pueda de verdad controlar toda la cadena de hidrocarburos.

Que Sábalo  – San Antonio resista es una buena noticia para el país y particularmente para Tarija y Villa Montes. Luego de casi dos décadas al más alto nivel, es sin duda propio de su magnitud que siga dando nuevos frutos.

Más allá del impacto electoral que pueda tener el anuncio de un nuevo pozo en Tarija, donde los habitantes están más bien cansados del exitismo y hartos de las regalías, lo necesario sería ir al detalle de lo que ayer se inauguró, aunque eso no parece demasiado importante.

El nuevo sistema aumenta la presión en el pozo, lo que permite una extracción más rápida y completa de gas; en palabras del ministro Luis Alberto Sánchez: “El Sistema de Compresión tiene la función de reducir la contrapresión en los pozos existentes en el campo, de manera que se incremente la recuperación de las reservas de gas del campo. Se calculan 0,3 TCF de reservas de gas a ser recuperadas adicionalmente en el campo. Las reservas de gas probadas certificadas al 31 de diciembre de 2017 establecen que en el campo Sábalo existen 2,39 TCF”.

Hace pocas semanas salían de San Alberto una buena cantidad de máquinas y equipos, para refugiarse en Sábalo. Petrobras, que opera los campos, dijo entonces que no había ningún problema sino que se trataba de optimizar

La lectura gubernamental en asuntos hidrocarburíferos es siempre positiva, tendiendo a la exageración, y en esta ocasión no iba a ser diferente. Bolivia logra con este nuevo sistema de compresión en Sábalo elevar su capacidad de producción a los 60 millones de metros cúbicos diarios, una cifra que en otros tiempos hubiera supuesto algo, pero que en la actualidad, cuando apenas se comercializan 45 millones de metros cúbicos, supone otra cosa mucho más virtual.

La producción ha bajado desde 2017 en 10-12 millones de metros cúbicos, pero el problema no es de producción, sino de demanda. Brasil pide menos, Argentina pide menos, y nuestras plantas de industrialización, bien gracias. Esto mismo afecta también al interés por explorar reservas convencionales con técnicas convencionales, hoy por hoy menos rentables.

Hace pocas semanas salían de San Alberto una buena cantidad de máquinas y equipos, para refugiarse en Sábalo. Petrobras, que opera los campos, dijo entonces que no había ningún problema sino que se trataba de optimizar esos equipos. San Alberto fue en su momento el pozo más emblemático con hasta 18 millones de metros cúbicos al día, hoy apenas llega a tres.

En el corto plazo se requieren certezas sobre el manejo del sector, pero todo se mueve entre suposiciones y actos de fe. De unos y de otros. Por el momento, una alegría no viene mal.