Rusia pide no usar sanciones para presionar a Norcorea

El canciller ruso, Serguei Lavrov, llamó en el Consejo de Seguridad de la ONU a no apostar por una escalada de las sanciones contra la República Popular Democrática de Corea (RPDC) como instrumento de presión para desnuclearizar la península coreana.

En una sesión del órgano de 15 miembros convocada por Estados Unidos -que preside este mes el Consejo- para abordar la situación en esa región asiática, Lavrov lamentó que ‘algunos países’ (en alusión a Washington y sus aliados en occidente) pidan mayor presión en medio de un proceso de acercamiento diplomático.

‘Teniendo en cuenta que Pyongyang ha dado importantes pasos hacia la desnuclearización, sería lógico apoyar estos esfuerzos, proponer algo a cambio, con el fin de mantener el impulso positivo actual’, argumentó.

La RPDC desmanteló en mayo instalaciones utilizadas en sus pruebas nucleares y anunció en abril una moratoria en la realización de las mismas, acciones que atribuyó a su compromiso con una solución pacífica y negociada en la península, donde Estados Unidos mantiene a miles de efectivos con capacidad nuclear.

De acuerdo con el canciller de Rusia, lo más oportuno en la actualidad parece ser fomentar la confianza entre las partes, en momentos en los que la RPDC y Sudcorea avanzan en sus conversaciones, tras la reciente celebración de la tercera cumbre bilateral de alto nivel este año.

En tal sentido, instó a no pasar por alto al Consejo de Seguridad a la hora de actuar de cara al tema de la península coreana.

Las declaraciones de Lavrov contrastan con las del secretario de Estado, Mike Pompeo, quien presidió la reunión en el marco del segmento de alto nivel de la 93 Asamblea General de la ONU.

Pompeo reiteró la postura de Estados Unidos de aplicar las sanciones vigentes contra la RPDC, hasta que se materialice ‘una desnuclearización definitiva y verificada a plenitud’.
La sesión del Consejo de Seguridad demostró una vez más la presencia de dos visiones, una liderada por Rusia y China, que convoca al diálogo y la negociación para llegar a la desnuclearización de la península, y otra encabezada por Estados Unidos que, sin dejar de reconocer los progresos de los últimos meses, defiende las sanciones para ejercer presión.