¿Quién se rinde con Brasil?

Sin alternativas para utilizar nuestro gas, nuestros únicos potenciales compradores, Brasil y Argentina, se frotan las manos ante las urgencias de “exportar o morir” que el Ministro ha vuelto a poner en vigencia

De momento sabemos todo lo que le parece mal al Ministro de Hidrocarburos, Víctor Hugo Zamora, pero apenas tenemos un indicio de lo que pretende hacer con el sector más importante del país en estos pocos meses que quedan hasta elecciones. Es tal vez el único ministro que no ha esbozado siquiera una propuesta a mediano plazo en su Ministerio para contribuir a las intenciones presidenciales de Jeanine Áñez.

Sus intervenciones se han centrado, sobre todo, en criticar la gestión del pasado: nacionalización, industrialización, plan de exploración, etc., y su propuesta de futuro se basa, simplemente, en vender gas: “Ahora vamos a negociar gas, nos interesa vender gas, que nos compren gas para que todos quedemos tranquilos”.

La aseveración en comunicado oficial expresa un rudimentario enfoque del sector, que sería tolerable para un periodo de transición siempre que por el medio no se tuviera que negociar la continuidad del contrato de exportación más importante que ha tenido el país en los últimos 20 años y que se concretó, esencialmente en eso, en vender gas a Brasil.

Zamora no da pistas sobre lo que puede suceder en esa negociación más allá de la cancha que rayó hace un mes y medio, y que reconocía deudas pendientes en materia de volumen de gas ya pagado – algo siempre negado por su antecesor en el cargo – al tiempo de ponderar la incursión en el mercado brasilero directamente a través de empresas privadas, exactamente igual que señalaba su antecesor.

A estas alturas ya es público y notorio el ascendente del Gobierno brasilero con el Gobierno de Transición de Jeanine Áñez. Su embajador estuvo en la famosa reunión de la zona sur de La Paz en la que se apostó por la vía constitucional – Áñez incluida – para suceder a Evo Morales

Con estos antecedentes, nada hace augurar una resolución positiva para el país. A estas alturas ya es público y notorio el ascendente del Gobierno brasilero con el Gobierno de Transición de Jeanine Áñez. Su embajador estuvo en la famosa reunión de la zona sur de La Paz en la que se apostó por la vía constitucional – Áñez incluida – para suceder a Evo Morales, y posteriormente se han ido anotando pequeños gestos y nombramientos de real interés para el país vecino.

Por si no fuera suficiente, el Ministro de Hidrocarburos ha optado por una técnica de negociación poco afortunada. Por ejemplo, ha desahuciado la planta petroquímica de Yacuiba y ha paralizado la de Bulo Bulo, sobre la que ha asegurado plantearse un traslado de la misma a la frontera con Brasil alegando todo aquello de la competitividad de los precios de producción, como si a la urea china no hubiera que sumarle su transporte en barco.

Sin alternativas para utilizar nuestro gas, nuestros únicos potenciales compradores, Brasil y Argentina, se frotan las manos ante las urgencias de “exportar o morir”. Y más aún cuando se escuchan balbuceos sobre la realidad de las reservas probadas y una nítida intención de revertir la nacionalización para dejar aún más claramente el tema en manos de las trasnacionales.

Seguramente sí hay mar de gas, pero necesitas autorizar el fracking para recuperarlo. Y seguramente también hay gas en San Telmo, pero tienes que bajar la bandera de Tariquía. Ni siquiera eso se está usando como estrategia de negociación.

Quedan pocos días para que se conozca la resolución de un asunto tan delicado, y para cuyo fracaso parece haberse predispuesto el Ministro de Hidrocarburos quien sabe por qué razón. Ojalá, sin embargo, que esta vez estemos muy equivocados.