¿Qué pasó con Tarija?

Alejandro Oporto Velasquez*
Como tarijeño que soy, el artículo titulado “Tarija: el despilfarro y lo que se viene para Bolivia” publicado en Pagina Siete, que afirma que el destino de la economía nacional será igual a la del Departamento de Tarija, no solo me ha causado preocupación, sino que también ha motivado mi interés por revisar algunas cifras y comparar la gestión departamental vs la nacional.
Efectivamente en el periodo 2006-2016 el Departamento de Tarija ha recibido Bs 35.899 millones por concepto de transferencias, un monto equivalente a lo percibido por departamentos como La Paz y Santa Cruz, resultando ser una ingente cantidad de recursos, considerando que el territorio tarijeño es el tercer menos poblado y el más pequeño a nivel nacional.
El fenómeno se debe a que los recursos provenientes del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) y de Regalías Hidrocarburíferas benefician en su mayoría al Dpto. de Tarija, porque es en su territorio de donde se explota la mayor cantidad de los hidrocarburos, al boom de los precios internacionales con el que se ha contado hasta el 2015 y a la nacionalización de los hidrocarburos.
Empero, y aquí hago notar la primera diferencia con el nivel central; dado el mecanismo actual de distribución, las Gobernaciones reciben el 67% de las regalías por hidrocarburos, y alrededor del 68% del IDH es destinado a la administración autonómica, lo que muestra que el nivel territorial ha sido el más beneficiado por la venta del gas natural boliviano. Sin duda la caída de precios tuvo un mayor efecto en los ingresos departamentales, algo que podría haber sido mitigado si por ejemplo el GAD de Tarija hubiese considerado mecanismos de previsión como establece el Artículo 115 de la Ley N° 031 Marco de Autonomías y Descentralización.
Una segunda diferencia tiene que ver con el destino de los recursos, en la gestión del Gobernador Oliva los ingresos por Regalías y el IDH han sido destinados en una mínima parte a proyectos de inversión (38%), en cambio el nivel central utiliza la parte que le toca (que es mucho menor) a la formación de capital. Como ejemplo de este manejo, el 2014 los gastos de funcionamiento del GAD de Tarija fueron aproximadamente tres veces más al del GAD de Santa Cruz, y casi 15 al GAD de Oruro.
Una tercera disimilitud se refiere al comportamiento de la inversión pública, la tarijeña ha reportado un crecimiento de apenas el 25% durante el periodo 2006-2016, con tasas negativas a partir del 2015, por otro lado a nivel nacional el incremento fue del 476%, y en los últimos, pese a la caída de los precios internacionales, los niveles de inversión se han mantenido, favoreciendo a los diferentes sectores de la economía.
En este contexto, pensar que la economía nacional seguirá el mismo camino que el tarijeño, resulta una afirmación demasiado básica y poco responsable. El Modelo Económico Social Comunitario y Productivo, basado en la redistribución de la riqueza, ha convertido a la inversión pública y al consumo de los hogares, en el motor del crecimiento de la economía boliviana, mismo que seguirá impulsándola durante esta y las demás gestiones.
(*) Economista