¿Qué pasaría si tendríamos mejor educación?

Muchos me preguntan y hasta cuestionan ¿Qué es lo que queremos cuando hablamos de educación de calidad? ¿Acaso no tenemos escuelas, no tenemos profesores, no tenemos muebles, pizarrones, tizas, etc.?.Si además, ¿tenemos maestr@s que desarrollan clases, otorga información a los estudiantes que la reciben y han de aprenderla, y, luego deben dar una prueba, en la que dejen constancia de dicha enseñanza?

 

Y, claro, esto es lo que generalmente conocemos por educación, desde el siglo XVIII, la escuela prusiana y, quizás con razón, es con lo que nos consolamos. Es una educación consuelo.

 

A las anteriores preguntas y a la forma de hacer educación, debo hacer las siguientes aclaraciones a manera de respuestas:

 

Educación no es la mera información y hasta declamación de contenidos de un tema, materia o curso, a cargo de un profesor;de la que los alumnos deben memorizar al pie de la letra y responder en los llamados exámenes.

 

Aprender no es igual a memorizar la información que se obtiene de las exposiciones de un maestro o de libros u otros medios tecno-informativos.

 

Formar no significa simplemente informar, charlar, contar o comentar la estructura y contenido de un tema o materia.

 

Educar,  es más que informar, escuchar, memorizar: Es manipular, observar, ejercitar, experimentar, descubrir, despejar incógnitas y resolver problemas; etc. Es tomar consciencia del por qué, del cómo, cuándo y para qué, de alguna cuestión o tema, aplicándolo a la vida real.

 

Educar es estructurar personalidades éticas, morales, cívicas, fraternales , paternales e inventivas; es aprender a aprender, aprender a hacer y aprender a ser persona con valores, con capacidad y experticia; de manera particular, en alguna rama del saber humano, sea ciencia, arte, técnica o tecnología y dominar objetivos blandos de desempeño personal en la vida diaria.

 

Para fraguar esta personalidad se necesitan moldes humanos (profesores) que motiven, inspiren, modelen, orienten, faciliten, apoyen y alebresten la incesante construcción de conocimientos, dentro de espacios materiales, como las aulas de clases construidas con criterio pedagógico, campos deportivos, salas TIC, laboratorios, bibliotecas, computadoras, etc.; o sea, contar con tecnología que sea mucho más que el simple uso de la lengua, la tiza y el pizarrón (tecnología ltp).

 

Las aulas de clases deben ser pentagonales, de modo que cada aula cuente con dos o tres pizarrones, deben tener el 75% de ventilación e iluminación, tener por lo menos 3m cúbicos de espacio por alumno, con mobiliario que facilite la aplicación de metodologías activo – participativas para 20 o 22 alumnos por clase, que es la capacidad óptima para una atención más personalizada.

 

¿Cuánt@s de nuestras escuelas o colegios son así? Notemos que por mucho espíritu innovador que tenga el/la profesor/a,no lo puede hacer, por falta de condiciones y se ve obligado a usar lo que tiene a mano y le es más fácil, más barato, más breve en tiempo; teniendo consecuentemente que seguir con la tradicional forma de hacer educación mediante la explicación, el dictado, la copia, la memorización y repetición de conceptos, reglas, fórmulas, etc.

 

Claro que a mayor trabajo, correspondería mayor salario. No pueden darse niveles altos de trabajo y niveles altos de rendimiento, con salarios bajos y que no justiprecien la calidad profesional del docente. Para que haya un trabajo docente a tiempo completo, para un profesional innovador y competente, tendrá que haber un salario que también complete la canasta familiar del maestro y no tenga que pensar en ninguna otra sub ocupación de: tiendero, taxista, lechero, chacarero, etc.

 

Si se sustituiría la autocracia educativa por la autonomía de la construcción del conocimiento, estaríamos, además, desde un principio fortaleciendo la democracia participativa y la autonomía; evitando así tratar de crear democracia en hormas autocráticas. Ahora que tenemos embajador de Ciencia y Tecnología; debemos generar talentos y creatividad, desde los cimientos escolares o antes, para que Bolivia deje el último puesto del ranquin, en el caso. Evitemos cuadricular cerebros.

 

Si dejaríamos de hacer del cerebro del estudiante una vasija a llenar y más bien hacemos de él una antorcha a encender, serían millones de antorchas que iluminarían nuestro pensamiento, sentimiento y actitud, hacia nuestro progreso. Dejaríamos de ser un pueblo en penumbras.

 

Este es un pantallazo de lo que se debería hacer y tener; para contar con educación de verdad y, ojalánuestros gobernantes le dieren a educación la importancia que dice la Constitución Política del Estado en su Art. 77 y se invierta, no solo se gaste, en la formaciónde recursos humanos, que son los más importantes para el mejoramiento de la producción, de la economía, de la salud, de la política, etc. y la vida en general de un país; así dejaríamos de ser un país pobre y con tantas peleas,consecuencia de la lógica:´sálvese quien pueda´.