Protestas y “estado de excepción” en Chile por primera vez después de la dictadura de Pinochet

Santiago vivió un viernes de furia con incendios, saqueos y enfrentamientos. Una protesta por el aumento del precio del Metro llevó al gobierno a declarar el estado de emergencia y poner a un militar a cargo de la seguridad.

Santiago de Chile amanece tomada por más de 400 militares - Foto: EDGARD GARRIDO

Desde la época en que la dictadura de Augusto Pinochet gobernaba Chile, un gobierno no  decretó hasta ayer un “estado de excepción”. Casi a la medianoche del viernes, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, activó esta medida ante los disturbios que se registraron por el incremento del pasaje del metro.

Santiago vivió un viernes de furia con incendios, saqueos y enfrentamientos. Una protesta por el aumento del precio del Metro llevó al gobierno a declarar el estado de emergencia y poner a un militar a cargo de la seguridad.

Muchos políticos criticaron esta determinación. La diputada Pamela Jiles solicitó en su cuenta de Twitter ponerle fin al estado de excepción. “Sacar militares a la calle fue el principal instrumento de Pinochet para reprimir al pueblo desarmado. El gobierno de @sebastianpinera debe terminar con el estado de excepción AHORA y bajar la abusiva tarifa del Metro”, publicó.

La Intendenta (gobernadora) de Santiago, Karla Rubilar, calificó a los sucesos del viernes “como un ataque nunca antes visto en la ciudad”. Al menos 16 autobuses del transporte público fueron incendiadas y una decena de estaciones del ferrocarril metropolitano, eje del transporte público de esta ciudad, quedaron completamente destruidas. La Policía registró al menos 180 detenidos y 57 policías heridos.

Cerca de la medianoche, el presidente Piñera anunció “estado de emergencia” en Santiago y designó al general de División Javier Iturriaga del Campo como jefe de la defensa nacional.

“El objetivo de este estado de emergencia es muy simple pero muy profundo: asegurar el orden público y la tranquilidad de los habitantes de Santiago”, afirmó el mandatario.

Sin muchas señales previas, salvo algunas protestas estudiantiles, el gobierno de Piñera -que pocos días antes había dicho que Chile era una especie de “oasis” en la región, por su estabilidad política y económica, quedó enfrentado a la mayor jornada de protestas masivas en varias décadas, que se iniciaron por el alza de 800 a 830 pesos en el valor del pasaje en horario punta del Metro de Santiago, pero que esconderían un descontento mayor en la sociedad chilena.

El estado de emergencia rige inicialmente por 15 días y restringe la libertad de locomoción y reunión. Con base en esa normativa, la Asociación Nacional de Fútbol suspendió la fecha del torneo para este fin de semana.

El general Iturriaga precisó que patrullas militares saldrían a los lugares más conflictivos de la ciudad -de siete millones de habitantes- pero que inicialmente no decretaría el toque de queda. “Nosotros no vamos a restringir ninguna libertad personal por ahora”, afirmó.

Tomado de Página 7