Productores advierten con excluir la siembra de soya

Los pequeños productores de soya del Norte Integrado ingresaron a una etapa crítica por la caída del precio del grano en el mercado interno y externo, y advirtieron con ya no sembrar y vender sus parcelas.

Celso Mamani, ex dirigente de los productores chicos, informó que la situación se agudiza por las deudas que no pueden pagar y muchos se ven amenazados con procesos penales de parte de los proveedores de insecticidas y fertilizantes.

“Estamos atravesando el sector productivo un momento muy crítico y muchos productores no van a sembrar arroz, soya no van a sembrar, algunos van a vender sus parcelas, a otros ya nos amenazan con quitarnos los tractores y la maquinaria”, manifestó Mamani tras salir de la reunión con el ministro de Desarrollo Rural, César Cocarico, y otros dirigentes.

El dirigente dijo que la producción de soya que ellos generan solo beneficia a la industria que es la que impone un precio bajo por tonelada, que no sirve ni para cubrir los costos básicos invertidos.

“Poco hemos cosechado, y ahora a causa de eso hemos entregado nuestros granos a la industria y el precio rebajó, y ahora que queremos cerrar (el trato) nos ofrecen a 225 dólares la tonelada, y eso no cubre, debemos a los bancos”, apuntó.

Cocarico reconoció el jueves la crisis en torno a la soya, como consecuencia de la abrupta caída de precios en el mercado internacional, mientras que el presidente Evo Morales anunció medidas de exportación, sin perjudicar el mercado interno.

“Debemos trabajar en distintas alternativas de solución; el sistema financiero tiene créditos de cómo afrontamos cuando hay baja de precios, el problema de los agroquímicos ha subido al 50% los costos de producción, y hay que trabajar en alternativas (…). Son varios aspectos de en esta coyuntura de crisis que hay que ponerse de acuerdo, de tal forma que nadie salga perjudicado”, señaló el ministro.

El sector soyero se declaró en emergencia por la situación crítica por la que atraviesa debido a los impactos climáticos durante la campaña de verano 2018-2019 que se ha traducido en una pérdida económica de aproximadamente $us 300 millones.