Predicar con el ejemplo

Durante la semana, el Ministro de Economía, Luis Arce Catacora, pidió a los bancos privados bolivianos que traigan sus capitales del exterior para incorporar más liquidez al sistema financiero. Según Arce, los representantes de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban) y de la Asociación de Entidades Financieras Especializadas en Micro Finanzas (Asofin) fueron quienes le plantearon su preocupación por el actual nivel de liquidez en el sistema financiero.

“Los bancos tienen mucha liquidez afuera y no la traen, dicen ‘no tenemos liquidez’ pero tienen grandes cantidades de dólares en sus cuentas en el exterior. Nosotros ya les hemos pedido que traigan esos capitales al país”, les respondió el Ministro el jueves de la semana pasada.

Hay distintas interpretaciones al respecto. Por ejemplo, el expresidente del Banco Central (BCB), Juan Antonio Morales, considera que la liquidez de los bancos está dentro de los parámetros habituales, “no está tan mal”, y lo que pasa es que el país ya no está en bonanza económica.
Pero más allá de la liquidez, el tema de fondo es que el ministro Arce ha pedido a los bancos hacer algo que su gobierno no ha hecho en 13 años de gestión: traer la plata al país. “Predicar con el ejemplo” es un dicho muy conocido y recomendable para todo tipo de situación, y plenamente aplicable en este caso.

Y es que mientras Arce pide a los bancos traer su plata a Bolivia, su gobierno hace lo contrario. Las Reservas Internacionales (RIN), que al 8 de febrero cayeron a 8.561 millones de dólares, están en el exterior, prestados a bancos y agencias de países como Francia, China, EEUU, Corea del Sur, Alemania, Inglaterra, Holanda, Japón, Canadá, Suecia, Australia y Suiza, además de otras entidades supranacionales. El oro, valuado en poco más de 1.800 millones, está en Suiza e Inglaterra.

El Ministerio de Economía realiza operaciones similares con la liquidez del Tesoro General del Estado (TGE). No hay información sobre cuánto exactamente se “invierte” en el extranjero, ni dónde exactamente está ese dinero, ni cuánto se obtiene como rendimiento. Pero los criterios son los mismo que usa el BCB para extranjerizar las RIN, así está establecido en todas las Leyes del Presupuesto General del Estado de todos los años.

La economía boliviana, las empresas bolivianas y los nuevos emprendimientos necesitan recursos para capitalizarse, para generar empleo e ingresos. Las RIN y la liquidez del TGE ayudan a financiarlas, pero en los países de destino, y no así en Bolivia. El gobierno exige que los bancos privados lo hagan, pero no predica con el ejemplo.

Es difícil que unos y otros tomen en serio este tipo de recomendaciones si el propio gobierno no abre el camino con medidas concretas.

Si la intención es solo mantener las cifras de bonanza artificialmente, pero esta vez usando dinero ajeno (de los ahorristas, de las empresas, de los contribuyentes), será difícil negar que se está perdiendo el rumbo a pasos acelerados. Y si la intención es usar los dólares de los bancos privados para inflar las decaídas RIN como otro artificio contable más, peor aún.