Pozos sépticos, la realidad de vivir en el barrio 14 de Enero

Hace 6 años y 9 meses se fundó lo que hoy se conoce como barrio 14 de Enero, su ‘corta’ historia encierra una serie de dificultades que hasta el día de hoy no se han solucionado. Es así que 290 familias deben vivir con pozos sépticos a falta del servicio básico del alcantarillado.

Este barrio está ubicado entre Los Tajibos y Pinos, por la carretera hacia la comunidad de San Andrés, un letrero de tamaño visible permite distinguirlo de los demás. Ninguna de sus calles está asfaltada, sólo algunas están ripiadas, lo que complica la transitabilidad para los vecinos, sobre todo en tiempo de lluvias. Al llegar a la zona, hay una quebrada que, según los habitantes, rebalsa cada vez que hay precipitaciones, tal como pasó el 2017 cuando el agua empezó a entrar a las casas de los vecinos.

Mientras camina por el borde de la carretera (ya que no hay aceras) la presidenta del barrio, Marina Nolasco Mendoza recuerda cómo se creó esa zona. «Mi barrio está compuesto por cinco o seis loteadores, los cuales han vendido hasta el último metro y no han dejado para las áreas verdes, ahora los que pagamos los platos rotos somos los vecinos, cada uno de los que nos hemos comprado 250 o 300 metros», relata en un tono de resignación.

La falta de ese requisito fundamental exigido por la ley municipal no permite la viabilidad de lineamientos y planimetrías, lo que tiene como consecuencia que no se otorgue a los barrios los servicios básicos, tal es el caso de agua, electricidad, gas domiciliario, y sobre todo el alcantarillado.

La caminata continúa mientras doña Marina muestra desde qué parte los vecinos sí tienen agua a domicilio. «La mitad del barrio tiene agua, la otra mitad no, están con piletas públicas. Y del alcantarillado en sí todo el barrio está con pozos sépticos, lo mismo ocurre con el tema de la luz, hay una cuarta parte del barrio que no tiene luz por el tema del posteado», comenta.

Durante el trayecto, la presidenta saluda a un vecino, quien está en proceso de construcción de su vivienda. «Es un presupuesto hacer un pozo –comenta Paulino Suarez- porque después de que venga el alcantarillado será un gasto ‘al cuete’ (en vano), entonces creo que es imprescindible tener alcantarillado. El pozo séptico ya es un gasto alto».
Las familias se ven afectadas no sólo a su salud sino a su economía, porque en un principio deben invertir dinero para la fabricación del pozo y después para el bombeo periódico de las aguas residuales.

Luisa Mamani, otra de las vecinas refiere: «Todos tenemos pozos ciegos y nos cuesta hacer sacar (las aguas residuales) cada vez, pagamos 400 bolivianos. Hace un mes hice sacar y ahora está otra vez lleno, de verdad necesitamos que se apruebe la planimetría en la Dirección de Ordenamiento Territorial (DOT)», indica con preocupación y agrega que aquello se constituye en un foco de infección.

Luisa, que vive en la parte donde sí tienen agua a domicilio, realza que es muy complicado vivir sin alcantarillado, puesto que el agua que utilizan para el quehacer doméstico deben botarla a la calle y «todo se hace un barrial» ya que no tienen calles asfaltadas.
Otro de los vecinos, Isidro Espinoza, quien vive en la zona donde tienen sólo piletas publicas, cuenta que vive en ese barrio desde hace unos 10 años, y en ese entonces “era muy difícil vivir sin agua”.

«Desde hace tres años tenemos las piletas públicas, pero las principales necesidades son el alcantarillado y el gas domiciliario. Nosotros sólo tenemos pozos sépticos y es antihigiénico, nosotros pensamos de que llevando todo eso al pozo va a estar ahí nomas, no es así, porque tiene su vertiente y afecta a otro lado», afirma.

La presidenta, Marina Nolasco, indica que para dar solución al problema de falta de áreas verdes y que así se viabilice la otorgación de servicios básicos, el barrio acordó ceder 2 hectáreas en la parte más alta del barrio (una montaña) para la posible construcción de un mirador. Las familias que compraron lotes ahí fueron compensadas con otros espacios ‘mas pequeños’ dentro del barrio.

Las planimetrías fueron presentadas a la Dirección de Ordenamiento Territorial (DOT) hace un año y medio, y se les indicó que la próxima semana les entregarán los resultados parciales, con lo que esperan que se dé curso a los servicios básicos.

Seguridad e iluminación
El barrio 14 de Enero, al igual que todos los denominados ‘barrios nuevos’ de ese distrito, en caso de algún incidente, deben recurrir a la Estación Policial Integral (EPI) de Senac, a falta de una estación en esas zonas.

La presidenta del barrio, Marina Nolasco, relata que a pesar de ser un barrio ‘pequeño’ no están excentos de los robos. «Mis vecinos han tenido un robo a plena luz del día, a las 10 u 11 de la mañana se han entrado a robar. Nosotros salimos a trabajar y dejamos muestras viviendas, estamos inseguros porque en el día nos están robando», afirma.

En ese sentido piden que se haga un puesto policial en la zona o que por lo menos los realicen rondas periódicas. El barrio no tiene buena iluminación y la carretera es oscura, lo que favorece a ‘los dueños de lo ajeno’.

Transporte
Otro de los problemas que afectan a los vecinos es la falta de micros, ya que tan sólo circula la línea 11 pero es discontinua.
«Tenemos la línea 11 que los sábados a esta hora (16:00) no hay, y entre semana a las 3, 4 o 5 de la tarde lo cortan. Yo ya hablé con ellos y ellos dicen que no les es favorable económicamente pero yo, digo que no tiene nada que ver porque aquí las banderitas (taxitrufis) funcionan mucho pero no es tan cómodo como el micro. Pienso que deberían aumentar la frecuencia o poner otra línea», pide el vecino Paulino Suarez.

El transporte es muy necesario para este barrio, toda vez que existen estudiantes que asisten al colegio nocturno y no tienen servicio público ni de micros ni de taxitrufis puesto que éstos se retiran a las 19.00 o 20.30 horas como máximo.

La DOT tiene un avance del 80% en planimetría

Desde la gestión 2017, tras la homologación del área urbana de la ciudad de Tarija, la Dirección de Ordenamiento Territorial (DOT) dependiente del Gobierno Municipal de Tarija procedió a recepcionar los trámites de las planimetrías que se encontraban fuera del radio establecido, no obstante ahora ya forman parte de la mancha urbana.

Uno de esos casos es el del barrio 14 de Enero, en tal sentido, el responsable de la DOT Horacio Rodríguez informa que hay un avance entre el 80 y 90% en la planimetría de esa zona. “Ya se han entregado lineamientos, estamos en la etapa del amanzanamiento y del loteamiento como tal para posteriormente aprobar la planimetría”, explica el director.
Entre las observaciones realizadas a ese barrio está la existencia una quebrada, razón por la cual prevén la ejecución de un proyecto de canalización para que ese sector tenga una zona de desahogo para la época de lluvias.

“Tiene que haber un proyecto de ingeniería que justifique la forma en la que se tiene que tratar esa quebrada. Una vez que tengamos ese informe no es necesaria la construcción (para la aprobación de la planimetría), pero se tiene que guardar cierto tipo de respeto a lo que vaya a definir dicho estudio y a partir de eso vamos a proceder a la aprobación”, indica Rodríguez.

Una de las mayores complicaciones que tienen los barrios nuevos es la cesión de terrenos para áreas verdes, ya que los loteadores vendieron la totalidad de la zona sin importarles lo que estipula la ley.

¿Qué dice la Ley Nº 114?
La Ley Municipal Nº 114 del 1 de noviembre de 2016 de Cesión de Terrenos para Áreas Verdes establece en su artículo 4, parágrafo 1:
“Los propietarios de superficies mayores a dos mil metros cuadrados deberán ceder en forma gratuita y obligatoria a favor del Gobierno Autónomo Municipal de la ciudad de Tarija […] el 15 por ciento destinado para áreas verdes y/o de equipamiento como mínimo, destinado al uso público, plazas, parques y equipamientos, las mismas que deben ser en un cien por ciento habilitadas, además de mantener un 12 por ciento de pendiente como máximo”.

Otros problemas que afectan a los vecinos y vecinas

Calles sin empedrado ni asfaltado

Ninguna de las calles de este barrio tiene empedrado y menos asfalto, sólo algunas están ripiadas, no obstante esto también dificulta el tránsito para los vecinos, ya que durante la época de lluvias es resbaloso para caminar. Los vecinos cuentan que más de una vez se hundieron en los lodazales, lo que es una situación peligrosa sobre todo para los niños.
Además es necesario aceras o señalética en la carretera puesto que las movilidades imprimen altos niveles de velocidad.

Piletas públicas: sólo medio barrio tiene agua

Tan sólo la mitad de las familias que viven en este barrio tienen agua a domicilio, las demás deben transportar el líquido elemento desde las piletas públicas hasta sus hogares. Algunos lo hacen con baldes y otros con mangueras, pero no deja de ser una labor compleja que deben realizar día a día. Lo único positivo que resaltan es que el agua llega las 24 horas del día por estar en la zona alta de Tarija.

Exceso de perros callejeros

Lo que abunda en este barrio son los perros callejeros. La Unidad de Zoonosis visita el lugar una vez al año para esterilizar a los animales, sin embargo no es suficiente. La presidenta del barrio considera que para hacer frente a este problema por lo menos deberían acudir tres veces al año.

Finalmente otro problema que resaltaron los vecinos es que el carro basurero sólo llega dos veces por semana, pero a veces ni siquiera cumple ese periodo.