Paro nacional, conteo caótico y renuncias: crónica de una jornada electoral para no repetir

Tras los problemas del TREP, negados insistentemente por la presidenta del TSE, renunció el vicepresidente Antonio Costas reconociendo que se paró por decisión política. En Tarija hubo vigilias, ministros y convocatoria a paro cívico

En tiempos de internet hay apenas un par de cosas que no han logrado adaptarse: Una, la hora de cierre de los periódicos de papel como este; la otra, el procedimiento del cómputo electoral boliviano, que siempre debe ser con nocturnidad, y mínimamente, tres días después de la elección… particularmente si está ajustado.

En 2014, la encuestadora CiesMori dio la victoria a Evo Morales, que en el balcón de plaza Murillo se proclamó campeón con los dos tercios, aunque luego hubo que ajustar el tema de los uninominales que perdieron las siglas. Era un sondeo rápido con una muestra mínima. Este año, con un sistema de Transmisión Rápida de Datos carísimo al 83% el mismo domingo dando un 7% de diferencia, seguimos en la incertidumbre.

Fuentes al interior del Tribunal Supremo Electoral aseguraron que este miércoles se pretende acabar y que en la misma noche del martes se iba a reanudar el conteo en Chuquisaca y Potosí, los dos únicos que faltaban de dar resultados, con 100.000 votos cada uno por contabilizar, pero que uno tiene hasta vocales en la clandestinidad y el otro sufrió uno de esos ataques vandálico/reivindicativo con actas quemadas y demás, quedando en estado de shock sin saber muy bien cuando reanudar el proceso.

El otro que quedaba en marcha era el de La Paz, un Tribunal clave por la cantidad de votos en juego y también por la pronunciada caída del MAS respecto a 2014 – donde superó el millón de votos – pero que resiste en primer lugar de largo. El cómputo se suspendió el lunes y se reanudó el martes en el Radisson. Las protestas y gasificadas se repetían en la plaza Avaroa.

Decisión política

El ya ex vicepresidente, Antonio Costas, indicó que se tomó la decisión política de no seguir publicando los datos del TREP el domingo

Cuando el cómputo en La Paz llegó al 100%,  hizo que el cómputo departamental se quedara en 53,16% para el Movimiento Al Socialismo y 29,83% para Comunidad Ciudadana, haciendo una distancia de en el global (nacional más cómputo en el exterior) de 9,48%.

Por su parte, Chuquisaca se quedó paralizado durante toda la jornada con el 70,35% de las actas contabilizadas dando ventaja a Comunidad Ciudadana sobre el MAS con 51,88% contra 34,09%.

El cómputo en Potosí también está paralizado y en diálogos con el Comité Cívico. Allí se alcanzó el 75,75% con el MAS sumando un 43,05% y CC un 38,21%.

Entre ambos suman unos 200.000 votos pendientes, que atendiendo a los criterios de participación (89%) votos nulos y blancos (4,5%), aún resultan decisivos para definir el cierre.

Un goteo incesante

Hasta ahí se llegó luego de iniciar el día con el cómputo al 73% y un empate técnico a 42% entre el MAS y Comunidad Ciudadana. El TREP al 95% había señalado que la distancia se iba a ir hasta los 10,12 puntos, lo que matemáticamente implicaba que el MAS dejara de sumar al 42% y empezara a sumar cerca del 70% de cada acta y que Comunidad Ciudadana también dejara de sumar al 42% y empezara a sumar al 20%. Cualquier estadístico hubiera dicho que era imposible, pues la muestra real al 73% era demasiado seria como para variar la tendencia… pero sucedió. Tal como critica la Organización de Estados Americanos (OEA) en su informe final de la misión internacional de la verificación.

Por el camino se cerró el voto en el exterior, con peores resultados de los esperados, pues el MAS sumó al 59% frente a los 70% que había sumado en 2014 y que suponen 120.000 votos, que en cualquier caso, son claves.

Por el camino también se vivió una de esas escenas inenarrables en la vida política. La presidenta del Tribunal Supremo Electoral (TSE), María Eugenia Choque, en la única conferencia del día relativa precisamente a los votos en el exterior, eludió dar explicaciones de lo sucedido con el TREP y más bien desarrolló un papel de “ofendidita”: “Cómo puede ser que nos digan fraude”.

A los pocos minutos, la carta de renuncia del Vicepresidente Antonio Costas, tarijeño él y uno de los profesionales más respetados en la órbita del oficialismo antes de ingresar al Tribunal, recorrió las redes sociales a la velocidad de la luz. En minutos entró por twitter, por Facebook, por doce grupos de WhatsApp. Costas hablaba específicamente del papelón del TREP, de ese aparecer – desaparecer que hizo estallar la violencia el lunes y que dinamitó de nuevo y – nunca digas nunca – tal vez para siempre la credibilidad del órgano más sensible del Estado.

Costas lo acabó de redondear en la entrevista en CNN con el insistente y poco bolivariano Fernando del Rincón, donde explicó que renunció al ser desoído sobre su recomendación de no cortar la transmisión de datos, que en sus palabras ya había llegado al 94% pero que no se quiso publicar. La explicación – o más bien confesión –  evidencia otro asunto más complejo: La transmisión rápida de datos pasa por una instancia política que decide si publicar o no publicar y en qué momento, y por lo tanto, no es un sistema neutral. Esa instancia política, por ejemplo, también podría responder por qué se decidió publicar la noche del lunes 21 encendiendo la violencia y no antes. O nunca.

En Tarija más silencio

En Tarija hubo pulso al medio día en el Tribunal Electoral y una larga vigilia en la plaza, esperando unos resultados totales que nunca llegaron. Las Universidades, las instituciones y algunas empresas se suman hoy al paro cívico nacional en lo que parece será una vigilia de alta tensión.

En simultáneo a los enfrentamientos y su consiguiente gasificada en las inmediaciones del TED, aterrizó en un bimotor el ministro de Justicia Héctor Arce, delegado – coordinador del Gobierno en Tarija y que se lomeó la campaña en el departamento. Esta vez no llegó a sus oficinas en el edificio de Correos, sino que convocó a la prensa – y a medio día, y con notas sin editar – en la Brigada Aérea del accesible barrio San Jerónimo. A su lado compareció el aun senador Milciades Peñaloza, desaparecido en una campaña de la que era el jefe. El ex adenista trató de arropar al Ministro en el momento de tensión. No hubo preguntas, solo declaraciones cerradas sobre la investigación que seguirá a los disturbios. Tocaba hacer presencia, pero faltaron respuestas.