Para comprender la deuda pública

La deuda pública de un país básicamente se puede clasificar en externa e interna, las cuales tienen diferentes características:
La deuda externa puede ser contraída con organismos internacionales como el Banco Mundial (BM), Fondo Monetario Internacional (FMI), Corporación Andina de Fomento (CAF), Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otros. El BM y el FMI otorgan préstamos a países con problemas de liquidez y de balanza de pagos en calidad de prestamista de última instancia. Como ejemplos tenemos a Argentina que contrajo créditos con el FMI por más de $us 71.000 millones para “restaurar” su economía, o Bolivia que en 2004 recibió del FMI un préstamo por $us16 Millones para “fortalecer” el pago de salarios del sector público.

Los créditos de BID y CAF son exclusivamente para proyectos de inversión, principalmente para carreteras, energía, industria y el sector agrícola. La deuda externa también incluye la emisión de bonos, que son documentos financieros que emite un país en el mercado bursátil internacional, como los “bonos soberanos” emitidos por el actual gobierno por $us 2.000 Millones, que fueron colocados con éxito debido a la solidez económica que demuestra el país a nivel internacional, requisito fundamental para que países y empresas privadas del exterior inviertan en estos bonos.

La deuda pública interna (salvo cuando es contraída con privados) es contablemente la suma de un pasivo y un activo, cuya suma neta siempre da cero cuando el Estado le presta al Estado, un ejemplo es el préstamo del Banco Central de Bolivia (BCB) a YPFB para proyectos de exploración, ya que esta inversión está sujeta a riesgo, y las empresas privadas internacionales no lo realizan salvo cuando tienen contratos que le garanticen la propiedad de hasta un 70% de las reservas en caso de encontrar un pozo activo (regla aplicada durante la capitalización), lo cual no conviene a ningún país.

Otra fuente de deuda interna está referida a los bonos navideños y otros de este tipo colocados por el Banco Central en calidad de Operaciones de Mercado Abierto (OMAs), pero más que deuda es una política monetaria que tiene como objetivo retirar dinero circulante del mercado y de este modo controlar la liquidez hasta que el mercado demande dinero, cuando el público recibe sus ahorros más un interés.

Finalmente, organismos como el FMI, la Unión Europea (UE) y la Comunidad Andina (CAN) manifiestan que el nivel de deuda aceptable para un país está entre el 40 y 50% del PIB. En Bolivia la deuda pública externa representa el 24% respecto al PIB nominal (incluyendo la deuda de Gobernaciones, Municipios, Universidades y Empresas Estatales), con lo que el actual saldo de la deuda externa $us 9.945 millones, tiene aún un amplio margen para crecer y seguir siendo sostenible.

Mientras la deuda adquirida sea destinada a proyectos de inversión, como ser plantas industriales, hospitales, carreteras y otros de carácter productivo, la misma podría calificarse como una “buena” deuda, pero si la misma fuera destinada al pago del gasto corriente, eso sería un verdadero desastre para el país.