ONU: Millones de personas no saben que tienen hepatitis

La Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió ayer sábado, fecha en que se conmemoró el Día Mundial de la Hepatitis, que se aumenten las pruebas y los servicios de tratamientos para eliminarla ya que al menos el 10 por ciento de las personas que tienen algún tipo de hepatitis no lo saben.

El órgano mundial expresó que ese día se celebra todos los 28 de julio de cada año con la intención de concienciar a la población de que la hepatitis tipo B y C afecta al menos a 325 millones de personas en todo el mundo y que de no ser tratada correctamente puede provocar un cáncer de hígado o cirrosis.

Estas enfermedades “causaron en el año 2015 más de 1.3 millones de personas fallecidas”.
El director de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyeus, dijo, “tenemos una visión clara para la eliminación, tenemos las herramientas para hacerlo, pero debemos acelerar los esfuerzos con los que lograr nuestro objetivo de eliminar hepatitis para 2030”.

La ONU enunció en referencia a este día que para el año 2016 menos de 20 por ciento de la población tenía acceso a servicios de pruebas y tratamientos para los contagios de la hepatitis B.

Según datos de la OMS en las Américas 3,9 millones de personas tienen hepatitis B crónica y 7,2 sufre de hepatitis C crónica, padecimiento que ocasiona al menos 125 mil muertes anuales.

“Mientras algunos países han logrado grandes avances para enfrentar los riesgos para la salud pública que plantean las hepatitis, muchos siguen rezagados”, indica la OMS.

¿Qué es la hepatitis?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hepatitis es una inflamación del hígado. La afección puede remitir espontáneamente o evolucionar hacia una fibrosis (cicatrización), una cirrosis o un cáncer de hígado. Los virus de la hepatitis son la causa más frecuente de las hepatitis, que también pueden deberse a otras infecciones, sustancias tóxicas (por ejemplo, el alcohol o determinadas drogas) o enfermedades autoinmunitarias.

La hepatitis A y la E son causadas generalmente por la ingestión de agua o alimentos contaminados. Las hepatitis B, C y D se producen de ordinario por el contacto con humores corporales infectados.

Son formas comunes de transmisión de estos últimos la transfusión de sangre o productos sanguíneos contaminados, los procedimientos médicos invasores en que se usa equipo contaminado y, en el caso de la hepatitis B, la transmisión de la madre a la criatura en el parto o de un miembro de la familia al niño, y también el contacto sexual.

La infección aguda puede acompañarse de pocos síntomas o de ninguno; también puede producir manifestaciones como la ictericia (coloración amarillenta de la piel y los ojos), orina oscura, fatiga intensa, náuseas, vómitos y dolor abdominal.