ONU: Especialistas llaman a impulsar la equidad de género

Por Miriam Gathigah
Las reuniones en la sede de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) de Nueva York, donde se encuentran gobernantes de todo el mundo, comenzaron el 18 de septiembre y se extenderán hasta octubre.

“De los seis órganos de la ONU, solo en la Asamblea General, los estados miembros tienen una representación equitativa, es decir que cada país tiene un voto, y por ello los asuntos debatidos en ese ámbito tienden a ser fundamentales e importantes para el desarrollo global”, explicó Grace Gakii, consultora en temas de género en África oriental.
“Se espera que estas reuniones de alto nivel sean una plataforma para atender cuestiones de género y de empoderamiento femenino”, confirmó Gakii.

La reunión coincide con los grandes esfuerzos que realiza la ONU para lograr la paridad de género dentro de su personal y en toda su estructura así como en el trabajo que realiza con sus beneficiarios.

Ya hay varias agencias del foro mundial que mostraron avances significativos entre 2007 y 2017, como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

“No tenemos dudas de que la equidad de género puede tener un efecto transformador y multiplicador en el desarrollo sostenible, la resiliencia climática y la paz, además de impulsar el crecimiento económico”, comentó María Helena Semedo, directora general de Recursos Naturales y Clima, de la FAO, en entrevista con IPS.

Desde que el actual el director general, José Graziano da Silva, asumió el cargo en 2011 no ha sido lo mismo en cuestiones de género.
La “FAO trabaja apoyando a las mujeres para que sean agentes de cambio y sacar partido de las posibilidades no aprovechadas. Nos esforzamos para reclutar los mejores talentos posibles y colaborar con el cumplimiento de nuestros objetivos de igualdad de género”, indicó Semedo.

Un plan de acción de todo el sistema de la ONU indica: “Al final de 2017, 41 por ciento de los cargos internacionales los ocupan mujeres, la mayor representación registrada en 10 años”. Y en lo que se refiere a otros cargos de la escala laboral, la FAO ya logró la paridad de género.

“Esa tendencia señala una organización dispuesta a promover la igualdad de género, la equidad y esencialmente el empoderamiento en sus estructuras. Esos grandes esfuerzos sin duda tendrán un gran impacto en el trabajo de la FAO en las comunidades rurales”, explicó Gakii.

En ese contexto, el sistema de la ONU no está tan rezagado, según ONU Mujeres.
Un año después de lanzada la estrategia del secretario general, António Guterres, para mejorar la paridad de género, por primera vez en la historia de la ONU, hay equidad en los cargos altos.

“Seguiremos trabajando para traducir nuestro éxito en que más mujeres ocupen cargos altos. También debemos esforzarnos para tener un entorno amigable tanto para hombres como para mujeres, con tolerancia cero al acoso sexual y al abuso de poder en línea con la dirección dada por el secretario general”, subrayó Semedo.

El especialista Wilfred Subbo, profesor adjunto del Instituto de Antropología, Género y Estudios Africanos, de la Universidad de Nairobi, señaló que al lograr la igualdad de género y la equidad dentro del propio foro mundial, la ONU también es capaz de fijar los estándares para las “economías y comunidades rurales, cuyas vidas sufren a diario las políticas y las estrategias fijadas por la organización”

Sin embargo, preocupa que los avances hacia la paridad de género dentro de la FAO hayan sido bastante lentos. En la década pasada, la representación femenina aumentó solo 12 puntos porcentuales.

No obstante, los especialista son optimistas de que mientras la FAO mantenga su trabajo hacia una sociedad más igualitaria, tendrá un impacto más significativo en la seguridad alimentaria, la agricultura y el desarrollo, en particular mientras el cambio climático siga perjudicando la capacidad del mundo de alimentar a todos sus habitantes.

El informe Estado de los mercados de productos básicos agrícolas, elaborado por la FAO en 2018, señala que las políticas nacionales en materia de agricultura y comercio deberán reajustarse para que el mercado global se vuelva “pilar de seguridad alimentaria y una herramienta para la adaptación al cambio climático”.

El documento también señala el grado en que el cambio climático impactará en la capacidad de muchas regiones para producir alimentos, así como incidir en tendencias del comercio internacional de productos agrícolas.

“En la actualidad, la agricultura y los sistemas alimentarios deben hacer frente a una variedad de dificultades sin precedentes y nuestros últimos números muestran que el hambre aumenta y las niñas y campesinas son las más vulnerables”, indicó Semedo.
Subbo subraya que sin reajustes en las estructuras del mercado laboral para que haya una mejor representación femenina, será imposible hacer frente a las necesidades más acuciantes del mundo.

Las estructuras del mercado laboral están esencialmente inclinadas a favor de los hombres, lo que hace que sea difícil para las mujeres incidir en los procesos políticos y de toma de decisión, indicó.

“Es necesario un impulso a escala global para hablar de cuestiones de género y en especial, el papel, el lugar y la representación de las mujeres en el mercado laboral porque ellas son pilares importantes para la economía”, dijo Subbo a IPS.
El hecho de que en la actualidad haya más mujeres trabajando en muchos sectores de la economía ha servido para develar una verdad incómoda, precisó.

“Encontrará a esas mujeres en lo más bajo de la escala profesional, trabajan en el campo, pero están ausentes de la sala de juntas”, explicó.
Por ejemplo, la FAO señala que el rostro de la agricultura es esencialmente femenino, al representar 45 por ciento de la fuerza laboral agrícola en los países en desarrollo.
En partes de África y Asia, la representación femenina es mucho más elevada al ascender a por lo menos 60 por ciento de la fuerza laboral.

Y los números son más elevados en países como India, donde 79 por ciento de las mujeres rurales que trabajan lo hacen en la agricultura.
“Y aunque la mayoría de la fuerza laboral de la agricultura son mujeres, solo concentran 14 por ciento de los cargos de dirección”, precisó Gakii.

Y cuando el mundo sufre por la inseguridad alimentaria, es preocupante que las mujeres se encuentren solo en la periferia de los servicios que son fundamentales para lograr la productividad y la sostenibilidad de las economías rurales. Según la FAO, se estima que cinco por ciento de las mujeres tienen acceso a servicios de extensión agrícola, puntualizó.
Eso sucede a pesar del papel significativo que los funcionarios de extensión agrícola desempeñan promoviendo los avances tecnológicos y mejorando las prácticas agrícolas más conocidas por los campesinos.

Con menos mujeres que hombres en cargos de gestión, ellas reciben menos préstamos, y más pequeños.

Según la FAO, las mujeres en la silvicultura, la pesca y la agricultura reciben un insignificante siete por ciento de todo lo invertido en el sector.
“Promover un liderazgo que comprende cuestiones de género, sus complejidades y las del desarrollo mejora la participación femenina en toda la escala laboral”, observó Alice Wahome, legisladora del distrito de Kandara, en el condado de Murang’a, en Kenia.
Wahome, la primera mujer elegida al parlamento en ese condado, subrayó: “La participación de las mujeres acelera el desarrollo en todos los niveles”.

La frase: “Es necesario un impulso a escala global para hablar de cuestiones de género y en especial, el papel, el lugar y la representación de las mujeres en el mercado laboral porque ellas son pilares importantes para la economía”, Wilfred Subbo, sociólogo.

La paridad en Bolivia, tarea pendiente

Por lo general, la política de cuotas en la participación política es criticada sobre todo desde posiciones más conservadoras y que alegan que no se debe discriminar positivamente sino dejar que las mujeres compitan libremente por hacerse un hueco en la política de acuerdo a sus propias capacidades; en el otro extremo, se anotan aquellos que advierten que es necesario privilegiar el papel de la mujer por la necesidad de romper los techos de cristal de tantas mujeres y que haya espacios vetados para mujeres.

Los datos son elocuentes en el país. Solo Soledad Chapetón es alcaldesa de una de las grandes ciudades de Bolivia, como El Alto, y son contadas las experiencias como ejecutivas. La paridad se sostiene en los legislativos, tanto departamentales como municipales, aunque las presidencias de los entes suelen estar reservadas para hombres.

En plena campaña electoral, como la que se vive en el país, no suena ningún nombre de mujer entre las posibles candidaturas a la Presidencia y Vicepresidencia ni del oficialismo, que hace años blindó todos los caminos legales para no modificar nunca la dupla Evo Morales – Álvaro García Linera, ya que quedó al margen de lo dispuesto en la Ley Electoral 026, ni tampoco de la oposición. No se conocen las duplas que finalmente participarán en los comicios, pero nadie suena como compañera de fórmula de Carlos Mesa, ni de Samuel Doria Medina, ni de Rubén Costas. En 2014 solo Tuto Quiroga contó con Tomasa Yarhui en la candidatura que de por sí contaba con pocas opciones.

En Tarija la situación es todavía más crítica, en el gabinete de la Gobernación apenas hay una mujer, Ana María Barja, al frente de la secretaría de Obras Públicas, mientras todas las demás están ocupadas por hombres. Diez de los once alcaldes son hombres – solo Gladys Alarcón es la excepción en Yunchará -, y ninguno de los once subgobernadores es mujer.

En plena precampaña, también son muy pocos los nombres que suenan en las apuestas para encabezar las listas a la Gobernación; María Lourdes Vaca tiene peso en Camino al Cambio y Sara Armella en el Movimiento Al Socialismo, y nada más. La Asamblea tiene en sus manos el proyecto de la Ley Electoral para el departamento de Tarija, y todas las bancadas aseguran que la dupla de Gobernador – Vicegobernador debe ser paritario, pero de momento, no está cerrado.

Las organizaciones de mujeres lo tienen claro, es la hora de los resultados, no de más promesas.

Las mujeres en el poder escasean en Bolivia

Gabriela Montaño, presidenta de Diputados
Gabriela Montaño es uno de los rostros femeninos más reconocidos del Movimiento Al Socialismo a nivel nacional por su papel en la Asamblea Plurinacional. Montaño es de las que vino haciendo campaña desde Santa Cruz cuando el partido apenas existía. Electa senadora contra pronóstico, llegó a dirigir la Cámara de Senadores en la legislatura 2010-2015.

Soledad Chapetón, alcaldesa de El Alto
Soledad Chapetón es además de mujer, joven, por lo que su carrera a la Alcaldía de El Alto no resultó sencilla, aunque acabó ganando con una aplastante mayoría en lo que se consideraba el principal reducto del oficialismo, evidenciando que los candidatos también cuentan. De entre las grandes ciudades del país, solo El Alto está gobernada por una mujer.

Katya Uriona, presidenta del TSE
De los poderes del Estado, solo el Tribunal Supremo Electoral está presidido por una mujer, en este caso Katya Uriona. Si bien el cargo es rotatorio, Uriona ha sido revalidada para ejercer el cargo y ha tenido que lidiar con presiones de todo tipo. Con la proximidad de las elecciones generales de 2019 los partidos políticos han empezado a medir al árbitro.